Tarta Sacher, más o menos.

Fotogénica sí es.

Como no todo puede ser chanza y cachondeíto, hoy nos toca lección de historia en EL TIO PEP. Y es que la cosa va de clásicos. Porque pocas ciudades europeas están tan unidas a ese apelativo como la ciudad de Viena, dónde hace más o menos doscientos años se inventó esta tarta que todos habréis oído nombrar y que hoy traemos aquí: LA SACHERTORTE (tarta Sacher). Una receta con nombre propio, con historia detrás y con un merecido prestigio. El cuento (wikipedia dixit) es más o menos así: En la Viena imperial de principios del siglo XIX, un príncipe poderoso quiere agasajar a un grupo de selectos invitados, y a uno de sus sirvientes, un joven aprendiz de repostero, deseoso de abrirse camino, se le ocurre colocar una fina capa de confitura de albaricoque entre dos planchas de bizcocho, y cubrirlas con una deliciosa cobertura de chocolate negro. Años después, el joven aprendiz se ha abierto camino y tiene su propio negocio, una tienda de vinos y delicatessen. Es entonces cuando un hijo suyo entra a trabajar en la prestigiosa confitería Demel, y empieza a preparar la receta de su padre, cosa que le encanta a sus jefes, los señores Demel. El muchacho, que ha heredado las ganas de medrar, acaba fundando su propia empresa, un coqueto hotel donde el postre estrella es, como no, su ya famosa tarta. Y claro, ya está el lío. A mediados del siglo XX la cosa llegó a pleito y los herederos de Demel y los de Sacher se pelearon por el derecho a utilizar el nombre, y la justicia dictaminó que el nombre es un poco de todos, pero que sólo los herederos de Sacher, que aún son los dueños del Hotel, podían llamar a su tarta "original sachertorte"

Esto no tiene mayor importancia más allá de la curiosidad histórica. El caso es que es una tarta muy rica y no demasiado complicada. Nosotros la hemos hecho nuestra, con un relleno de melocotón, que es lo que está acabando su temporada ahora mismo, un poco menos dulce y un poco menos fino de lo que sería adecuado en los salones vieneses, con trozos de melocotón y el regustillo refrescante y ácido del limón. Pero chica, Sissí, tampoco pasa nada si te encuentras un trozo de fruta y te toca (oh cielos) masticar un poquito. El relleno (no me atrevo a llamarlo confitura) está adaptado de nuestra receta de Tarta de Cerezas de Twin Peaks, y el resto de la receta está extraído de esta del siempre solvente blog Webos Fritos. Que nos perdone Herr Sacher!

Venga, vamos allá:


Ingredientes:

Para el bizcocho:

60 gr. de cacao puro.
150 gr. de harina de repostería.
1 pizca de sal.
50 gr. de azúcar glas.
150 gr. de azúcar normal.
120 gr de mantequilla.
100 gr. de leche.
4 huevos
16 gr. (un sobrecito) de levadura química

Para el relleno:

4 melocotones hermosos, maduros (un medio kilo una vez limpios y deshuesados)
150 gr. de azúcar aprox.
El zumo de un limón.
Dos cucharadas de maizena.

Para el almíbar:

100 gr. de azúcar.
1/2 vaso de agua.
Un chorrito del licor que prefieras.

Para la cobertura:

200 gr. chocolate para fundir.
200 ml de nata para montar.
70 gr. mantrequilla.


Preparación:

1. Pon música y enciende el horno a 180º. Separa las yemas de las claras. Reserva.

2. Bate la mantequilla con el azúcar glass y la pizca de sal. Añade el cacao. Bate. Añade las yemas una a una sin dejar de batir. Añade la leche. Bate.

3. Monta las claras con el azúcar normal a punto de nieve, no necesariamente con firmeza extrema. Incorpóralas a la mezcla de 2 con movimientos suaves y envolventes para que no pierdan mucho aire.

4. Coloca 3 en un molde untado de mantequilla y enharinado. Hornea 35 minutos. Esto depende del horno, pero mi mejor experiencia son quince minutos con calor arriba, abajo y aire, y otros 20-25 solo con aire y bajando un poco la temperatura.

5. Mientras horneas, pela y trocea en dados pequeños los melocotones. Deshecha los huesos.

6. Coloca el melocotón con el azúcar en una olla amplia. Deja caramelizar a fuego medio unos cinco minutos. Añade entonces el zumo de limón y la maizena y espera a que espese. Puedes añadir más azúcar si lo pruebas y lo encuentras muy ácido. Deja enfriar.

7. Prepara un almíbar ligero con el azúcar, el agua y el licor en un cazo. Reserva.

8. Para montar la tarta, córtala por la mitad longitudinalmente, baña la mitad de abajo con el almíbar, añade una fina capa del relleno, coloca la tapa y báñala a su vez con el almíbar.

9. Prepara la cobertura llevando a ebullición la nata y añadiendo, fuera del fuego, la mantequilla y el chocolate. Bate hasta conseguir una crema. Baña la tarta con la mezcla aún caliente para un acabado liso y brillante.

10. Deja que se enfríe del todo antes de probarla. Es una delicia, y de un día para otro, más.

Comentarios

  1. Una de mis preferidas y con ese relleno casero tiene una pinta como para no resistirse. Ya estoy esperando a tu próximo viernes dulce :)

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  2. Esta tarta me super encanta, y ha sido verla y desear con todas mis ganas comerme un trozo! Voy a cerrar los ojos a ver si aparece delante de mi!!! Mmmmmmm.. parece que no! Grrrrr
    Jejejeee. Te quedó fantástica, con un aspecto delicioso!

    Un abrazo y buen fin de semana!!

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  3. Lujazo, una pinta fantástica. En las tartas una vez más me ganas para la causa. Un puntito troll, se te ha olvidado poner la harina (creo). Un abrazo fuerte y buen fin de semana

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