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domingo, 25 de octubre de 2015

Asalto 3.2: El paté de caballa de Gloria


En esta semana en la que Marty McFly por fin ha llegado al futuro (aquí podéis ver su llegada), me ha dado por pensar en lo chulo que sería tener el Delorean en el garaje para poder volver atrás, que vuelva a ser día uno y tener todo el mes para pensar y planificar la receta de hoy, pero probablemente nos serviría de poco, y sin darnos cuenta, volvería a ser el último viernes de mes y estaríamos con los deberes por hacer, y es que la cabra tira al monte, y nosotros, por más que queramos, somos apuradores de plazos. Así que aquí estamos, dando gracias a Dios una vez más por las recetas fáciles y resultonas.

Ya alguna vez hemos comentado que hay recetas que no son ni siquiera recetas, porque su elaboración es tan sencilla que nos cuesta a llegar a los "diez cómodos pasos" que son nuestra seña de identidad. Es lo que pasa con nuestra receta de este mes para el reto Asaltablogs, en el que nos ha tocado robarle a Gloria, una bloguera que tiene la despensa llena de cosas muy apetecibles, y muchas de ellas además con su etiqueta con el valor nutricional y todo. Vamos, un lujo de blog lleno de información útil y cositas ricas.

Nosotros nos hemos decantado por este paté casero de caballa porque: uno, nos encanta dipear, como se atestigua en nuestra sección "dipeando que es gerundio"; dos, nos viene ideal para empezar una cena que tenemos dentro de un rato, en realidad cuando leáis esto ya habrá ocurrido y sabremos si el paté triunfa o no, aunque poco misterio hay después de la primera cata, porque está muy rica en sabor y tiene una textura estupenda; y tres, como el blog de Gloria se llama "Cocinar con amigos", que mejor que probar sus recetas en una cena con idem. Ya os contaremos en la sección de comentarios.

Hale, vamos a ponernos


viernes, 19 de junio de 2015

Bruschetta de mozzarella fresca, tomate seco y piñones


La cocina da para muchas metáforas en la vida, como sabrá cualquiera que le guste un poco este rollo de los fogones. Viendo las noticias de las últimas semanas, constato, por ejemplo, que la gente que tiene miedo de según qué combinaciones en los ayuntamientos es la misma que se pone un poco tensa con según qué mezclas culianrias. Gente del rollo "uy dulce y salado junto, que horror". La réplica es muy clara desde el punto de vista cocinillas, ya que es muy fácil constatar cómo un ingrediente por si solo puede ser fantástico (ayayay un buen filete vuelta y vuelta), pero los hay que en combinación con otros desarrollan todo su auténtico potencial y pueden convertirse en una experiencia irrenarrable. La cuestión es encontrar la combinación correcta, pero para eso hay que tener un poco de osadía y optimismo...vamos, que la metáfora está clara.

Eso es justo lo que le pasa a la mozzarella fresca de la receta de hoy. Decimos la receta de hoy pero ni siquiera es una receta, aunque de alguna manera es un tripartito. Es juntar dos ingredientes, machacar y remover, y añadir un tercero. Bueno, también hay que tostar rebanadas de pan. Un problemón, vamos. El problema lo tendremos nosotros para llegar a los diez pasos. La bruschetta no tiene nada que ver con una brocheta, aunque por el nombre pueda parecerlo. En Italia es un aperitivo muy popular que consiste, básicamente, en rebanadas de pan tostado en el horno con un poco de aceite, al que se le pone algo por encima, normalmente algo fresco. Nosostros en esta ocasión hemos fusilado una preparación que nos comimos una vez por gentileza de nuestros amigos Jordi y Mar, dueña del fantástico blog amanoyamaquina, aunque ellos usaron queso crema en lugar de fresco. Es casi un untable que podría encajar en nuestra sección dipeando que es gerundio. Ahora bien, nosotros, con el calor que hace, hemos preferido usar la tostadora antes que el horno, aunque el resultado óptimo se obtiene con este último. Les damos las gracias desde aquí, y nos ponemos al lío, que no es tal. Sólo una cosita más: queda mejor de textura hecho a mano en el mortero, y como el queso es blandito no cuesta nada, pero podéis usar la batidora.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Dipeando que es gerundio (III) : Huevotomate

Esta es la especie de sección que tenemos de diferentes salsas espesas de alrededor del mundo para poner con unas tostaditas, unas simples patatas de bolsa o unas crudités (que es un nombre un poco maripiji para llamar a unos bastoncitos de verduras crudas)  y mojar como si no hubiera un mañana. Hoy, sin embargo, no vamos a irnos de viaje a exóticos destinos mediterráneos como ya hicimos en nuestras dos anteriores ediciones (el hummus y el satziki) sino que no vamos ni a salir a la puerta de casa. Porque antes de que nos volviéramos tontos y aprendiéramos palabras como dipear, crudité, esferificación o, pongamos por caso, vegano, nuestros antepasados tenían una cosa que llamaban algo así como moje, que te solucionaba una cena con un buen trozo de pan y algo para mojar con él, normalmente algo sencillito, una ensalada con caldico o una fritanguita de verduras del huerto, que no estaban los tiempos (como ahora mismo, pero en plan bestia) para muchas alegrías cárnicas. 

Una de esas cosas es esta especie de revuelto que no tiene más que dos ingredientes, pobre pero resultón, y tan fácil que nos costará llegar a los diez pasos en la receta. Nosotros lo hemos hecho tal cual en varias ocasiones pero hoy lo hemos sofisticado mínimamente con una cucharadita de miel que le aporta un toque diferente, pero sin alejarnos demasiado del original. La única clave es no pasarse con el aceite, o bien escurrirle muy bien el sobrante antes de emplatar. Lo hemos acompañado de pan recién tostado en rebanadas finas y, por cierto, el nombre nos lo acabamos de inventar.

¿Vamos al lío?

Ingredientes (para cuatro dipeadores): 

400 gr de tomate triturado (un bote de los normales)
2 huevos
2 cucharadas de aceite aprox
1 pizca de sal
1 cucharada de miel
1 barra de pan 

1. Pon música y calienta el aceite en una sartén.
2. Añade el tomate y mueve bien. 
3. Añade una pizca de sal. Sofríe diez minutos.
4. Casca los huevos en un cuenco y bátelos un poco con un tenedor.
5. Añade la miel al tomate y sofríe un par de minutos más sin dejar de mover.
6. Incorpora el huevo y no pares de mover la mezcla hasta conseguir la textura deseada (esto va a gustos, a nosotros nos gusta más consistente, como ves en la foto).
7. Corta el pan en rebanadas finas.
8. Tuesta el pan.
9. Sirve el pan caliente con el huevotomate a temperatura ambiente o aún templado.
10. Degústalo en buena compañía, compartiendo esta especie de chute de autenticidad que te deja patitieso.

martes, 17 de septiembre de 2013

Dipeando que es gerundio (II): Tzatziki

¿Por qué lo llamarán Salsiqui?

Retomamos después de meses (sí, está claro, la constancia no es nuestra mayor virtud, ni la regularidad) la serie de salsas espesas especialmente adecuadas para presentar con unos aperitivos y quedar bien con un esfuerzo que tiende a cero. Si en la primera entrega nos decantábamos por el Hummus de garbanzos, que ya es casi un clásico, hoy nos vamos a Grecia para presentar este Tzatziki, que seguramente podría horrorizar a nuestros amigos griegos, como a nosotros nos horrorizan las paellas que se ven por el mundo. Aunque bien pensado, bastante les ha llovido encima a los pobres como para preocuparse porque un español al otro lado del mismo continente y de la misma crisis se equivoque con los ingredientes o las proporciones de una salsa suya. En todo caso, espero no ser asaltado en sueños por vengativas señoras vestidas de negro gritando "croña que croña!!!!". Y por favor, que me perdonen el recurso al tópico los griegos y griegas que puedan leer esto. 

El caso es que hacen falta sólo cuatro cosas para hacer esta receta refrescante y potente a la vez, aunque algunas recetas añaden hierbas y especias. La diferencia la marca la proporción de ingredientes y el nivel de triturado de los mismos. Para un dipeo, nos conviene que haya bastante pepino y que esté bastante grueso, así que nosotros tiramos de mortero y no de batidora, pero si os gusta más finolis, vosotros mismos. Lo más importante, sea como sea, es sacarle la mayor cantidad de agua posible al pepino antes de incorporarlo a la salsa. Aquí tenéis nuestro método pero hay muchos otros. La verdad es que nos quedó genial.  El tzatziki combina a la perfección con los típicos bastoncitos de verduras crudas o con chips de bolsa para los irredentos procalóricos. Pero eso sí, la mejor forma de tomarlo es con triangulitos de pan de pita, como explican en el blog  Hoy cocino yo. Venga, basta de teoría y vamos a ponernos.


lunes, 13 de mayo de 2013

Dipeando que es gerundio (I): Hummus

Después de un paréntesis publicador (por el que pedimos disculpas a la legión de fans que están todo el día mesándose los cabellos desesperadas por volver a leernos) aquí estamos otra vez. Deberíamos haber vuelto a lo grande, con algún plato sofisticado de los que podrían dejar sin palabras al mismísimo jurado de Master Chef (programa-engendro que despierta nuestro más sincero amor-odio y del que tenemos pendiente una entrada), pero no, aquí estamos con una de esas cosas resultonas que consisten, básicamente, en abrir un bote y usar una batidora. Queremos iniciar una serie dedicada al noble arte del dipeo, ya sabéis, esas salsas tipo paté que te solucionan un aperitivo en un pispás y que recorren la geografía mundial. La serie la inauguramos hoy con el archiconocido hummus, una joya de la cocina mediterránea muy extendida entre esa tribu entrañable de gente que no come carne y le encuentra sabor al tofu. Pues esto es, poco más o menos, un paté de garbanzos, y oiga, para ser vegetariano no está mal.

Recetas hay muchas, todas se basan en los garbanzos y el tahini, que es una pasta de sésamo de intenso sabor y gran untuosidad. Como comprenderéis, en encontrarle el punto a las proporciones de ambas está el secreto. Por lo demás es posible añadirle muchas cosas. Por ejemplo, el blog vegetariano de referencia, Vegetal y tal, nos sorprende con esta receta que incluye cebolla y una versión con remolacha, nuestros amigos de  cocinar-con-ciencia hicieron este con queso de cabra que tiene pinta de estar muy rico. En La receta de la felicidad publicaron este otro de exquisita presentación y que usa ajos asados. Nosotros, para ser el primero, queríamos irnos a lo básico, que fuera sólo un poco más que abrir el paquete del Mercadona, y nos decantamos por seguir esta receta del blog Javi Recetas, cuya solvencia queda demostrada, ya que si pones hummus en google, sólo le gana la wikipedia. Nosotros lo hicimos todo igual, pero sin el perejil y con menos ajo, pero eso es una cuestión de manía personal sin ningún fundamento. Os escribo lo que hicimos a continuación, pero cualquiera de los enlaces de arriba os servirá igual o mejor.