Tarta de calabaza a la (norte)americana



En una de las películas emblemáticas de nuestra infancia, unos niños adoptaban a un feo pero entrañable extraterrestre al que mantenían escondido de la peligrosas miradas de los adultos y otros poderes más oscuros, como por ejemplo los chicos del gobierno. En aquella peli, que los nacidos antes de 1980 ya habrán adivinado, el único momento en el que el pobre extraterrestre podía salir con normalidad a la calle era el 31 de octubre haciéndose pasar por un niño disfrazado en busca de caramelos. Esa fue, queridos amigos, la primera vez que recuerdo haber tenido noticia de una fiesta típicamente americana llamada halloween. Ahora, treinta y tantos años después, aunque me sorprende cómo se ha extendido su celebración en nuestro país, me da la risa cuando algunos de mis contemporáneos se rasgan las vestiduras por algo que consideran una peligrosa novedad que viene a acabar con nuestra esencia. Pero claro, es que hay gente para todo. 

Todo esto venía porque hoy nos hemos dejado llevar por el colonialismo cultural yanqui y hemos preparado esta típicamente americana tarta de calabaza. Luego resulta que, aunque la calabaza es la reina de halloween y una de las reinas del otoño, esta tarta es típica de acción de gracias (otra fiesta americana que hemos visto mil veces en cine y tv pero que (aún) no hemos adoptado). Sea como sea, está espectacular de buena, y aunque nosotros la hemos adaptado un poco reduciendo drásticamente la cantidad de azúcar y de especias, la receta está sacada de este libro que ya comentamos.  Tomaos un rato para asar la calabaza en lugar de hervirla y para hacer vosotros mismos la masa quebrada, que se notará mucho en la calidad resultante.

Here we go!



Ingredientes:

Para la base:

1 lámina de masa quebrada o bien:

300 gr de harina de repostería
150 gr de mantequilla
1 huevo
2 cucharadas de azúcar
1 pellizco de sal
una, dos o tres cucharadas de agua muy fría

Para el relleno:

1 calabaza pequeña de aprox. 1 kg (necesitaremos 400 gr. para el puré aprox)
350 ml de nata líquida (puede ser leche evaporada para un resultado menos contundente)
100 gr de azúcar
2 huevos 
1 pellizco de sal
1 piza generosa de canela molida
1 pizca menos generosa de gengibre molido
1 pizca aún menos generosa de nuez moscada

PREPARACIÓN:

1. Enciende el horno y pon música.
2. Corta la calabaza, sin pelarla, en cuartos. Retira las semillas. Colócala en una fuente de horno.
3. Hornea a 180º aprox, vigilando que no se chumasque, durante algo más de una hora, o hasta que esté tierna. Deja enfríar.
4. Prepara la masa colocando la harina en un bol amplio. Haz un agujero en el centro. Coloca en él la mantequilla, cortada en taquitos, el huevo, la sal y el azúcar. Mezcla con la punta de los dedos hasta lograr una textura granulada.
5. Introduce una cucharada de agua y amasa. Añade las cucharadas necesarias para obtener una bola homogénea, pero no te pases de amasado, esa es la clave. Envuelve la bola en papel film. Introduce en la nevera mínimo una hora.
6. Pasado ese tiempo, saca la bola de la nevera y estírala con un rodillo, dándole forma redonda y dejándola lo más fina posible. Colócala en un molde previamente untado de mantequilla, retira el excedente y llévala de nuevo a la nevera. Con un poco de paciencia podéis dejar los bordes así de bonitos.
7. Enciende el horno de nuevo. Retira la piel de la calabaza y tritúrala con la nata. para un resultado más fino, puedes usar un pasapurés. A nosotros nos bastó con la batidora de mano.
8. Añade los huevos, el azúcar, la sal y las especias. Bate bien batido.
9. Vierte 8 sobre la masa quebrada. Alisa la superficie con un cuchillo. Hornea aprox. 45 minutos o hasta que la superficie esté dorada y al pinchar la tarta con una brocheta, esta salga seca.
10. Deja enfriar completamente, aunque mejor que no pase por la nevera, antes de disfrutarla.


Comentarios

  1. Me molan tus paréntesis xD

    (la receta también)

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  2. Y porque no vamos a coger lo mejor de cada cultura? Creer que sólo lo nuestro es lo mejor es de ignorantes. Esta tarta es una delicia, aunque sea americana. Bss.

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  3. Que no se me pase asegurar y certificar que está realmente buena, qué digo buena... riquísima (y me encanta porque es una tarta original). Prueba de ello es que dejé a Pep sin tarta y me llevé todo lo que quedaba a casa. Gracias Pep!!

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