Granadas en ensalada


La granada es un pequeño milagro de la naturaleza. Mucho antes de que la alta cocina nos dejara boquiabiertos con la técnica de la esferificación, la naturaleza nos brindó esta fruta de diseño excepcional formada por multitud de pequeñas perlas rojas que al masticarlas dejan escapar todo un mundo de sensaciones en forma de dulce jugo, con un pequeño interior duro y algo más amargo. Si las granadas pudieran andar, yo diría que de ellas me gustan hasta los andares. Desgranarla puede ser, eso sí, una actividad algo engorrosa. Por las redes aparece de forma recurrente un supuesto truco que consiste, básicamente, en partirla por la mitad y vaciarla a martillazos. A mi no me ha funcionado nunca. Yo prefiero hacerle un corte en forma de cruz en la base, separar las cuatro partes resultantes con las manos e ir desgranado con paciencia, teniendo precaución de separar cualquier resto de la telilla blanca que recubre los granos.

La mejor manera de tomarla es, como no podía ser de otra forma, con aplastante sencillez: poner los granos en un cuenco, añadir azúcar y remover. Pero cualquier postre puede verse agrandado en color y frescura con unos granos de granada, como esta panna-cotta de Cosillas de Pasilda, el blog de mi querida cuñada Ana (pasaros por allí que se aprende un montón). Nosotros hoy la ponemos de primero, en esta ensalada de escarola cuyo mayor atrevimiento es añadirle unas lascas de queso parmesano. El contraste puede ser algo duro, pero los amantes de los quesos fuertes lo agradecerán. Los demás podéis ponerle unos trocitos de mozzarella fresca o prescindir del lácteo elemento. Allá vosotros. Por lo demás, la escarola y las nueces son tan otoñales como nuestra protagonista, y el jamón cocido le queda bien si es de buena calidad, por mucho que pueda rechinar a los más refinados. Que mira que sois especialitos.


Vamos, pues, con la receta:

1 granada.
1 buen manojo de escarola.
1 puñado de nueces
1 trozo de queso parmesano.
1 loncha del mejor jamón cocido que puedas encontrar.
aceite de oliva, vinagre de sidra, sal, pimienta en grano.

1. Pon música y desgrana la granada con paciencia y con cuidado.
2. Lava, trocea y centrifuga la escarola. Ponla en un bol.
3. En un bote que se pueda cerrar pon cuatro partes de aceite y una de vinagre. Añade unos granos de pimienta. Cierra el bote. Agita el bote como si fuera una coctelera. Liga la vinagreta. Prueba. Rectifica.
4. Vierte 3 sobre 2 con moderación. Añade una pizca de sal y mezcla bien.
5. Coloca el resultado de 4 en el plato definitivo.
6. Añade unas nueces (pocas), unas finas lascas (pocas) de queso parmesano y unos cuantos granos (muchos) de granada.
7. Corta el jamón cocido en tiras de 2 cm. aproximadamente. Pásalo por una sartén con una gota de aceite para que chisporrotee y se rice un poco.
8. Coloca el jamón aún caliente encima de la ensalada y corona con algún grano más de granada.
9. Añade unas gotas más del aliño.
10. Disfrútala pensando en lo extraordinaria que es la madre naturaleza.

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