Pollo campero asado en vino tinto



Hace poco ha sido mi cumpleaños, como sabréis los que hayáis leído nuestra anterior entrada sobre los buñuelos del día de San José. Pues bien, para celebrarlo me metí en el lío de invitar a mi familia a comer a casa. Y aunque les parezca una aberración a los gurmets más ortodoxos que pasen por aquí, les di pollo de comer. La verdad es que iba en busca de un trozo de carne con algo más de categoría, pero el chico de pueblo algo agarrado que llevo dentro le ganó a la pija por un día que pretendía ser, y aproveché una oferta de pollo campero que había en el súper. Me sentí un poco culpable por no haber ido a la carnicería como era mi primera intención, y porque el precio tan bueno parecía dar a entender que alguien había estado agotando las reservas de colorante amarillo del país, ya me entendéis, y que el pollo de campero tendría poco más que el nombre. Pero debo decir que no fue así. Nos la jugamos con una preparación en rustidera con vino tinto en lugar de blanco, con cebollas, champiñones y unas pasas de uva moscatel rehidratadas en vino de idem. Y para acompañar, unas patatas asadas a la vez, pero en recipiente aparte. Y el resultado, aunque no diera para crear una franquicia a lo Gustavo Fring en Breaking Bad (nota friki del día), fue bastante decente. Qué demonios, estaba buenísimo. Al menos eso me dijeron mis comensales. Pero claro, la familia siempre es benevolente.

Lamentablemente, debo advertiros que los tiempos que indicamos son orientativos. Cada horno tiene unas características, y la intuición del cocinero para jugar con las temperaturas y los distintos programas de que disponga valen más que llevar a rajatabla la receta. De cómo se asa una carne en el horno podéis encontrar muchas opiniones en la red, algunas contradictorias. A mi me gusta, cuando se trata de pollo con su piel y tal, empezar fuerte para que se dore un poco por fuera, y luego bajar bastante la temperatura y dejarlo un largo rato hasta que acaba de hacerse, mojándolo de vez en cuando con un poco de su propio jugo o, como en el caso de hoy, con el vino con el que lo acompañamos. También leí no sé donde que conviene sacar la carne de la nevera como un par de horas antes de hornearla. Yo lo hago y me va bien, aunque no sé si tendrá alguna clase de influencia. Si queréis una opinión con algo más de peso, podéis leer este reciente artículo sobre horneado en webos fritos. Por cierto, la foto es de un trozo de pechuga que sobró, los muslos volaron. Con esta pechuga hicimos una grandiosa ensalada César. Pero eso, como se dice en las películas clásicas, ya es otra historia.




Pues vamos allá:

Ingredientes (nosotros éramos seis, sobró poco)

1 pollo de corral y medio, despiezado en cuartos.
3 cebollas.
1/2 kg de champiñones.1/2 botella de vino tinto de calidad medianamente aceptable.
2 dientes de ajo.
1 puñado de pasas moscatel.
1 poco de vino dulce idem.
Pimienta, clavo, sal, aceite.



Preparación:

1. Pon música, enciende el horno y coloca las pasas en un vaso o taza, sumergidas en el vino dulce.
2. Echa unas gotas de aceite en un recipiente de horno más amplio que hondo (una rustidera) y aceita el fondo.
3. Elimina pelillos y plumillas que puedan quedar en los muslos del pollo. Salpimenta generosamente todas las piezas, sobándolas bien.
4. Pela y corta las cebollas en aros o en juliana gruesa.
5. Pela los dientes de ajo y aplástalos con la parte plana de un cuchillo.
6. Limpia los champiñones y córtales la parte más terrosa. Déjalos enteros.
7. Coloca en la rustidera la cebolla, cubriendo todo el fondo. Dispón sobre ella los trozos de pollo, las pasas y los champiñones. Añade el ajo, unos granos de pimienta y unos clavos enteros. Riega generosamente con el vino, reservando una parte para riegos posteriores.
8. Hornea unos 20 minutos a 200º. Cuando esté la piel algo dorada, baja a 160º y déjalo una hora, un poco más o hasta que veas que está hecho. Añade un poco de vino por encima de vez en cuando
9. Sácalo del horno, cúbrelo con papel de aluminio y déjalo en el horno, al mínimo, hasta el momento de servirlo (no menos de 10 minutos, no más de media hora)
10. Sírvelo con las verduras, regándolo con la salsa de vino, pero no bañándolo en ella. Y a triunfar!

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