Club de lectura: Cocina Indie

En un blog que empieza todas sus recetas con un "pon música" no podía sino gustarnos un libro como este de hoy. Se titula cocina indie, pero lo más jugoso es su subtítulo: Recetas, dibujos y discos para gente diferente. Con esas premisas en la portada, ahí puestecito en la pila de novedades del librero de confianza, en el mes de junio, con la entrada para el Low Cost recién adquirida, ¿quien iba a resistirse a comprarlo? Desde luego yo no, que a moderno no me gana nadie. Así que lo compré, y la verdad es que no defrauda, da exactamente lo que promete. Recetas y canciones. Y la oportunidad de sentirte parte de esa supuesta gente diferente. Reconfortante y cálida sensación de pertenecer a algo grande pero no a una masa. A la supuesta fauna indie, señores; esa gente jóven, moderna, urbana, viajera y que habla inglés. La repera, o en otras palabras, quizás menos optimistas, gente en torno a los treinta años con síndrome de Peter Pan a los que la crísis pilló un poco tarde y les ha hecho un poco menos de daño (hasta ahora) y van (o vamos) camino de convertirnos en esto. Pero poca broma con nosotros, nos dicen desde detrás de sus gintonics, porque igual no somos más que una forma popera y simpaticona de pijerío, pero también somos los únicos que podemos remontar esto y aún no vivimos en Berlín, Londres o Rio. La tabla de salvación de la sociedad de consumo. Otra cosa es que merezca ser salvada. 

Pero aquí habíamos venido a hablar de un libro, y ya nos hemos puesto a divagar. Un libro que, además, está muy bien. Las indicaciones para cada receta no vienen en tiempos, sino en versos de canciones. Cocinaremos siguiendo la cadencia de la música de nuestras bandas favoritas (y de algunas desconocidas para mi, que soy indie, pero poco), y cocinaremos platos relacionados con ellas y otros ideales para situaciones y momentos en las que cualquier indie que se precie se habrá visto. Desde dar de comer a la familia de Leonard Cohen, cenar solo viendo la tele o preparar un gazpacho para llevar al festival de Benicàssim, a unos "pimientos del pitillo" o un "Brownie para David" (Bowie, of course) pasando por una tarde de cupcakes (sí, amigos, también hay una receta de cupcakes para esas amigas naiff que se ofenderían si las llamáramos malenis, porque ellas, a ver si te enteras, tienen una saludable distancia irónica sobre el fenómeno y yo ya estoy divagando otra vez). Pues eso, un poco de todo, bastante bien explicado por el autor de los textos, Mario Suárez, sencillo, agradable de leer y con recetas resultonas divididas en tres grandes grupos: EP (entrantes) LP (platos fuertes) y SINGLES (postres). Y con el plus de calidad de las ilustraciones de Ricardo Cavolo, con su peculiar estilo entre lo ingenuo y lo salvaje, que a mi, personalmente, no pueden gustarme más. Bastante recomendable. Sólo le falta una receta que nos gusta mucho por aquí (os remito al primer párrafo): la ensalada de tópicos, que es siempre muy socorrida para nosotros, los líderes de opinión.

Tenéis más información aquí, y una de las recetas del libro, acá.

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