Crema ligera de brócoli


Decididamente, le debíamos una entrada al brócoli antes de que acabara el invierno. No sólo porque parece ser la más exitosa de la familia de las brasicáceas, también conocidas como las crucíferas (¡gracias, wikipedia!), sino porque tiene una textura y un sabor muy especiales que la convierten en una de las estrellas de la temporada. Me sabe mal por la coliflor, que siempre queda como la hermana fea, y ya sabéis que nos encanta reivindicarla. Pero es que el brócoli no sólo es bonito y está bueno, sino que es bueno, ya que se le atribuyen una cantidad enorme de propiedades beneficiosas para la salud, como podéis ver aquí. Hasta tal punto tiene club de fans que hemos encontrado por la web hasta una asociación de fomento de su consumo. No es que no nos parezca loable su labor, pero nos reafirma en la creencia de que por raro que seas, siempre encontrarás una asociación a la que apuntarte. 

Nosotros el brócoli lo hemos hecho crema y lo hemos acompañado de yogur en lugar de añadirle un lácteo más contundente. Así conserva su ligereza y tiene como un regustillo muy interesante. Para acabarlo de rematar, lo aderezamos, opcionalmente, con un poco de curry y le ponemos maíz tostado (los kikos de toda la vida) como guarnición. Toda la mezcla puede parecer algo extraña, pero el resultado es muy bueno, os lo podemos asegurar. La receta es una combinación de varias, pero esta del sin par Karlos Arguiñano nos dio la idea del curry y los kikos, así que no podíamos dejar de citarla.

¿Preparados? Pues empecemos:

Ingredientes (para 3-4 raciones):

1 pieza de brócoli de medio kilo aprox.
1 puerro
1 cebolla
1 yogur natural
1 bolsa de kikos
1 litro de agua
entre cero, media y una cucharadita de curry, según gustos
aceite, sal

Preparación:

1. Pon música y corta el puerro y la cebolla en juliana fina.
2. Pon un  buen chorretón de aceite a calentar en una cazuela, añade 1, sala ligeramente y rehoga 10 minutos a fuego medio.
3. Corta el brócoli en ramitos y deshecha las partes más duras del tallo.
4. Pasados los diez minutos de 2, incorpora el brócoli, añade el agua, sube el fuego.
5. En cuanto hierva, baja el fuego a la mitad y deja cocer, tapado, una media hora.
6. Aparta del fuego y tritura bien con la batidora, añadiendo más agua si lo ves muy espeso (por aquí nos gusta bastante clareta, pero va a gustos).
7. Vuelve a poner al fuego, bajándolo al mínimo. Ablanda el yogur batiéndolo con una cuchara e incorpóralo. Añade el curry.
8. Remueve bien para que todo se mezcle idem. Deja unos minutos más de fuego. Prueba. Rectifica de sal o curry si fuera necesario.
9. Abre la bolsa de kikos y colócalos en un cuenco.
10. Sírve la crema (caliente o fría) con los kikos aparte para que se conserven crujientes y cada uno se los añada al gusto.

Comentarios

  1. Por alguna razón que seguramente debería investigar, (Dr. Freud, Dr., Freud...) ni el brócoli ni la coloiflor son santos de mi devoción. Eso sí, reconozco que esta crema resulta muy atractiva y seguro que está muy buena.

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  2. Bueno, en realidad no se me ocurre ninguna razón freudiana para odiar el brócoli, pero claro,yo es que no sé nada de psicoanálisis.

    Muchas gracias por pasarte a comentar, Salvador, y si te atreves a superar el trauma y la intentas, ya me contarás!

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