lunes, 12 de agosto de 2013

Espinacas en su jugo



Este verano está siendo un buen verano, aunque hoy volvemos al (otro) trabajo y no podemos evitar un cierto halo de tristeza post-vacacional. Pero esta semana pasada hemos vivido importantes y alegres acontecimientos familiares (hemos dado la bienvenida a un nuevo miembro, que nos ha convertido en El Tio Pep al cuadrado) y hemos celebrado un curioso evento gastronómico (una comida del alto imperio romano muy bien documentada de la que os hablaremos un día de estos). Unos baños de Mediterráneo por aquí, unas cerves en buena compañía por allá, unos bailoteos en cierto festival, una barbacoa entre amigos algún domingo que otro...en fin, que ya paro, porque esto corre el riesgo de convertirse en "otro despreocupado y falsamente optimista anuncio veraniego de cerveza". Pero entre estas y otras cosas, el balance de lo que llevamos de verano no puede ser sino muy positivo.

Volvemos, pues, con energías renovadas en mitad del tórrido mes de agosto con esta receta sencilla y resultona, verdulera total, sana, sabrosa y más fácil imposible. Mejor no os la puedo vender. En esta época que lo último que apetece es meterse largas horas en la cocina, un plato que se hace en veinte minutos, y si compras las espinacas de bolsa ya limpias y troceadas, en quince. Estas espinacas, que podrían haber sido perfectamente acelgas, se llevan comiendo en mi casa de toda la vida, porque además son ideales para que los niños no renieguen de comer verduras. Y para los jóvenes adultos "despreocupados y falsamente optimistas" también son una buena opción de lunes, un contrapunto ideal para un finde de excesos, aunque os va a apetecer mojar toneladas de pan en ese jugo maravilloso que dejan. 

Bueno, ¿vamos al tema? 

miércoles, 31 de julio de 2013

Asalto de Julio: Twin Peaks Cherry Pie

Ya sabréis que nos encanta la tele. Esto ahora está muy bien decirlo, da como prestigio, siempre que circunscribamos nuestra afición a un puñado de productos de primera fila que han conformado lo que se ha dado en llamar "la edad de oro de la ficción televisiva". Antes no era así, salvo honrosas excepciones. Pues bien, hoy nos detenemos en una de esas excepciones. Todo este fenómeno que ha explotado ahora tuvo un antecedente muy claro allá por los primeros años noventa. Una chica aparecía muerta, envuelta en plástico, junto a un río, en una gélida mañana de algún lugar del noroeste de Estados Unidos. Sólo esa especie de resplandor que la envolvía, la música cadenciosa de Angelo Badalamenti, un par de escenas, alguien decía "she's Laura, Laura Palmer"...y ya sabías que eso era otra cosa, que estabas ante algo nuevo que iba a cambiar tu forma de ver las series. El invento se llamaba Twin Peaks y tenía la firma, claro, del visionario de lo raruno, el señor David Lynch.

Y ahí, en esa serie impresionante, había un café y en el café servían, en palabras del agente Cooper, del FBI, la mejor tarta de cerezas del mundo. Con todos estos antecedentes, y siendo de naturaleza tan teléfaga como somos, no es de extrañar que al ir a asaltar el blog de este mes, que se llama Con las zarpas en la masa (ya sabéis que participamos en el divetido reto "el asaltablogs"), nos enamoráramos a primera vista de una receta que se llamaba "Twin Peaks Cherry Pie". Nos fuimos corriendo a hacernos con un deshuesador y nos pusimos a ello. Son muchas las variantes de esta receta que hay por el mundo blogueril, pero debemos decir que esta en particular es una maravilla en cuanto al sabor del relleno y la textura de la masa, aunque manejarla puede convertirse en un infierno.  Os avisamos que a nosotros la masa se nos volvió ingobernable, muy quebradiza, y que al desmoldarla se nos quebró aún más, dejando un resultado no muy aparente, aunque pudimos salvar los muebles y hacer unas fotos más o menos dignas. Pero todo eso se olvida al primer bocado, porque no había probado algo mejor en mucho pero que mucho tiempo, y la opinión es unánime en todo aquel que la prueba. Así pues, merece la pena la tinta que se suda al intentar montarla y luego desmoldarla en condiciones. Nosotros hemos aumentado un poco las cantidades y tiempos porque nuestro molde es más grande, pero en esencia la receta es la misma que la original. ¿Queréis verla?

jueves, 25 de julio de 2013

Escabeche de pollo y nuestro primer vídeo


Estar de vacaciones y estrenar teléfono al mismo tiempo es algo que a alguien como yo le puede costar muchas horas de perder el tiempo toqueteando el nuevo aparatejo hasta sacarle todo, o casi todo, su jugo. Y claro, no íbamos a dejar en el olvido nuestras obras de arte, así que hoy inauguramos nueva sección en EL TIO PEP con nuestra primera vídeo receta. A ver qué os parece. Sí, ya sé que la calidad es pésima, que la iluminación es pobre, que se ven sombras por todos lados y algunas cosas más que os dejo descubrir a vosotros. Pero lo he pasado muy bien intentando colocar con algo de solidez el móvil en el armario alto de la cocina, con dos brochetas, grabando las piezas e intentando darles algo de coherencia en el montaje. Sed benévolos, que es el primero. Espero pasar, como en nuestra tierna infancia de la EGB, del Necesita Mejorar de ahora al Progresa Adecuadamente de futuras ediciones.

La receta es un refrescante escabeche de pollo, sacado del primer libro de Mikel López Iturriaga, que a su vez había publicado en Ondakin, el blog de El Comidista antes de ser El Comidista. Nosotros le hemos añadido la ensalada de melocotón como acompañamiento para rebajar el sabor a vinagre. Venga, vamos allá, empieza la sesión:  



viernes, 5 de julio de 2013

Magdalenas de almendra, cacao y girasol

Sería un poco pretencioso por nuestra parte decir que hemos encontrado la magdalena de chocolate definitiva, pero sí os diré que al menso es la definitiva de las que nosotros somos capaces de inventar basándonos en nuestro viejo conocido el bizcocho 1,2,3. En esta ocasión hemos mantenido la fórmula de medir los ingredientes con el envase del yogur, pero no es 1,2, 3, sino más bien 1, 2, 1,1,1'5.

Comprenderéis que este galimatías queda un poco raro como nombre de una receta, por mucho que nos hubiera gustado plantearlo como homenaje a la ópera prima de George Lucas. Así que lo nombraremos magdalena y lo apellidaremos con la lista de ingredientes. Vayamos por partes: el cacao en polvo (si es de una determinada marca de la vecina localidad de Villajoyosa mejor que mejor) se está conviertiendo en uno de mis ingredientes favoritos para chocolatear cualquier cosa repostera. Como está desengrasado y desazucarado es una bomba de sabor que apenas afecta, en mi opinión, a las proporciones de otros ingredientes como el azúcar o el aceite. De la almendra molida poco tenemos que decir, ya sabéis que nos encanta, la hemos puesto en dulce y en salado, y volverá a aparecer más veces. Hoy le da un toque estupendo a nuestras magdalenas. Y el aceite de girasol, al ser más suave, no se nota en el sabor, así que por una vez nos apeamos de la defensa a ultranza de la oliva. Y para rematar, confesamos este pecadillo añadiendo unas pipas que nos gustaron por su toque salado y crujiente. Vamos, que con todo este batiburrillo, nos salieron muy bien y fueron un gran éxito. Si fue talento o casualidad, lo dirán los siguientes intentos. Yo me inclino más por lo segundo. Ya os contaré.

domingo, 30 de junio de 2013

Tabulé fruto de un asalto


La vida definitivamente está hecha de casualidades, o bien podemos llamarlo destino, o bien es que Dios, como dijo Einstein, juega a los dados con el Universo. No es que hayamos vuelto a ver el principio de Magnolia, la fabulosa película de Paul Thomas Anderson, que también. En esta ocasión, lo que nos ha llevado a reflexionar en plan cuántico es una simple sémola de trigo. Os cuento: llevábamos tiempo queriendo preparar un tabulé, porque hay uno en particular que nos gusta mucho y queríamos imitarlo. Se trata del que hacen a veces para el menú del día del Pikadura café, en la Explanada de Alicante. No me preocupa hacerles publicidad porque son amiguetes, pero no me acababa de atrever a pedirles la receta, así que se fue quedando en la lista de pendientes y casi la había olvidado.

Pero un buen día de finales de primavera, una simpática bloguera granadina, Conchi, del blog Gastro andalusí, pensó dinamizar la red cocinillas del país con un reto llamado el asaltablogs, al que nos apuntamos sin dudarlo porque nos pareció una idea fantástica. Se trata de que todos asaltemos a la vez un blog, le robemos una receta y la publiquemos el mismo día, a la misma hora. ¿No es una idea brillante? Como EL TIO PEP está hecho de robos perpetrados con más o menos acierto, no podíamos resistirnos a participar. 

Mientras tanto, o mejor dicho unos meses antes, en la hermosa región de Murcia, un simpático bloguero llamado Raúl bajó un día a la tienda del señor árabe de su barrio a comprar cus cus y se volvió a casa con una receta de tabulé y unas mezclas de especias muy especiales. De la primera hizo un remix con sus primeras pretensiones, le salió buena y la publicó en su blog. El blog se llama Contigo en la playa, y es el blog que casualmente fue elegido por Conchi para ser el primer asaltado. Total, que mucho tiempo después yo he conseguido imitar e incluso superar mi tabulé favorito gracias a la cósmica unión de una bloguera granadina, un bloguero murciano y un señor árabe que a saber qué avatares habrá vivido hasta llegar a la huerta del Segura. ¿No es apasionante? Para que luego digan que el destino no existe, aunque sea escondido en un bol de ensalada.

Pues sí, aquí está el fruto de nuestro asalto, procedente de esta receta de Tabulé del blog de Raúl. Aparte de la presentación hecha con idea de ser originales, no tiene mayores cambios.Os recomiendo, eso sí, que os paséis por Contigo en la playa, porque todas sus recetas son fantásticas y muy sencillas, y el sitio es agradable de ver y de leer, con un toque vintage, como de película de Eric Rohmer (no sé si es casual la referencia a su film Pauline en la playa, pero yo lo meto por si cuela). También es una pasada el blog de la organizadora de todo este tinglado, Gastro Andalusí, a la que agradecemos desde aquí la dedicación y el currele que se ha pegado. 


viernes, 21 de junio de 2013

Escalivada AKA rostit

Hoy llega oficialmente el verano, ya estamos a las puertas de San Juan, la gente se ha tirado a las playas y encima vamos a tener luna llena. Para más inri, aquí en Alicante estamos en plena fiesta grande. Nuestras hogueras (a las que aprovecho para invitar a todos nuestros lectores) son un despliegue de luz, color, pólvora, ruido y fiesta que se vive en las calles. Así que, ya sea por reminiscencias licántropas (echadle un ojo al enlace, merece la pena como ejemplo de la creatividad alicantina, ya que estamos haciendo patria), o por las aglomeraciones en las mascletás o simplemente por el calor, la ropa ligera y la longitud de los días, estamos todos un poco más nerviosetes de lo normal, como con la temperatura de la piel un par de grados más elevada. Yo por lo menos estoy un pelín deshasosegado, como Iñaki en este ninot, perdonadme el detalle procaz.

Sea como sea, el cuerpo agradece estos días comida ligera y refrescante, fría y con pocas complicaciones. Y encima si se puede preparar con antelación y es transportable, pues mejor. Esta opción de hoy es perfecta para cenar en la playa antes de ponerse a saltar hogueras, y en Alicante para llevarla al racó (combina perfectamente con la coca amb tonyina, un must alicantino que os prometí pero con el que no acabo de atreverme). En mi casa se le ha llamado toda la vida rostit (literalmente "asado"), pero el nombre canónico debería ser escalivada, pues está claramente muy entroncado con esta preparación de raigambre catalana. El único secreto es vigilar el horno para conseguir ese punto de cocción ideal en el que las cebollas ya no están duras pero la berenjena no se ha chumascado. Los Josedavides que nos lean nos dirían que lo que hay que hacer es asar por separado cada cosa, y podéis hacerlo cuando tengáis mucha cantidad, pero a mi me gusta hacerlo todo a la vez para ahorrar tiempo, energía, y tener cada cosa con un puntito diferente de cocción le da un toque muy interesante. Bruto que es uno.


miércoles, 29 de mayo de 2013

Coca de tomates y espinacas


 "Me viene a la boca un sabor a coca". Esta frase, propia de un festero irredento en una mañana de resaca, fue pronunciada ayer, sin embargo, por Samantha Vallejo-Nájera en horario de máxima audiencia en la televisión pública de este país. Y es que en el programa número ocho de Master Chef España, emitido ayer día 28 de mayo, se nos adelantaron planteando como prueba de eliminación la preparación de una coca, según ellos una "coca catalana". El caso es que nosotros teníamos en reserva esta coca de masa "alicantina" y cobertura inventada, así que aprovechando la ocasión, pues aquí la tenéis. Os avisamos que si hubiéramos estado en la prueba de anoche seguramente hubiéramos sido los eliminados, porque a nosotros nos gusta que la masa sea algo gruesa y más esponjosa que crujiente. Además, le pusimos queso, cosa que la desvirtúa y la "pizzea". Para rematar pusimos demasiado pronto las espinacas y se quedaron un poco secas (pero ya os lo he rectificado en los tiempos de la receta). Aún así fue un éxito de crítica y público, porque también tiene sus aciertos: los piñones tostaditos y el caramelizado de los tomates cherry, por ejemplo. Y esos colorines tan vistosos. Y que se deje crecer la masa una vez estirada, cosa que le da aún más ligereza. 

La receta es la misma que la de nuestra coca de atún y cebolla, que salió de esta de mi hermano publicada por su mujer. Todo queda en casa.

viernes, 17 de mayo de 2013

Nocilla dream (tarta mousse de nocilla)


Todos (por lo menos todos los que éramos críos en los 80) tenemos en algún rinconcito del alma una rebanada de pan de molde, que entonces era simplemente bimbo, untada de nocilla, y una melodía sencilla pero resultona que es, en realidad, la primera receta de cocina que muchos aprendimos: ya sabéis: leche, cacao, avellanas y azúcar. Si alguien al leer esto no ha entonado mentalmente alargando la última aaaa, es que no tuvo infancia. Yo, la verdad, la nocilla no la veía más que en los cumpleaños, pero aún hoy perparamos unos cuantos sandwiches cada vez que nos juntamos los amigos para celebrar alguno, para regodearnos una vez más en nuestro patético peterpantismo. 

El poder de tótem generacional de esta marca que no debería citar tanto (porque no me pagan) queda claro en el hecho de que haya dado nombre hasta a una corriente literaria. Agustín Fernández Mallo escribió una trilogía con el nombre en el título (nocilla dream, nocilla experience y nocilla lab se llamaban los libros) y de ahí se empezó a denominar "Generación nocilla" a un grupo de escritores de más o menos la misma edad.

Hecho el apunte gafapastoso del día, vamos a lo que vamos. A una tarta de mousse de nocilla que está riquísima y no necesita horno, se hace muy fácil si sabes el truqui para montar nata y claras de huevo, que os explicábamos aquí, y si tienes la precaución de servirla muy fría, casi helada. Sea como homenaje a nuestra infancia o a la trilogía de Fernández Mallo (no en vano también es una trilogía de base, mousse y cobertura) el caso es que está buenísima y es un triunfo asegurado. La receta salió de esta del blog Bocados de cielo, aunque nosotros hemos cambiado la base de bizcocho por una de galletas y ellos cometieron el sacrilegio de llamarla "mousse de nutella", polémica en la que no vamos a entrar.



lunes, 13 de mayo de 2013

Dipeando que es gerundio (I): Hummus

Después de un paréntesis publicador (por el que pedimos disculpas a la legión de fans que están todo el día mesándose los cabellos desesperadas por volver a leernos) aquí estamos otra vez. Deberíamos haber vuelto a lo grande, con algún plato sofisticado de los que podrían dejar sin palabras al mismísimo jurado de Master Chef (programa-engendro que despierta nuestro más sincero amor-odio y del que tenemos pendiente una entrada), pero no, aquí estamos con una de esas cosas resultonas que consisten, básicamente, en abrir un bote y usar una batidora. Queremos iniciar una serie dedicada al noble arte del dipeo, ya sabéis, esas salsas tipo paté que te solucionan un aperitivo en un pispás y que recorren la geografía mundial. La serie la inauguramos hoy con el archiconocido hummus, una joya de la cocina mediterránea muy extendida entre esa tribu entrañable de gente que no come carne y le encuentra sabor al tofu. Pues esto es, poco más o menos, un paté de garbanzos, y oiga, para ser vegetariano no está mal.

Recetas hay muchas, todas se basan en los garbanzos y el tahini, que es una pasta de sésamo de intenso sabor y gran untuosidad. Como comprenderéis, en encontrarle el punto a las proporciones de ambas está el secreto. Por lo demás es posible añadirle muchas cosas. Por ejemplo, el blog vegetariano de referencia, Vegetal y tal, nos sorprende con esta receta que incluye cebolla y una versión con remolacha, nuestros amigos de  cocinar-con-ciencia hicieron este con queso de cabra que tiene pinta de estar muy rico. En La receta de la felicidad publicaron este otro de exquisita presentación y que usa ajos asados. Nosotros, para ser el primero, queríamos irnos a lo básico, que fuera sólo un poco más que abrir el paquete del Mercadona, y nos decantamos por seguir esta receta del blog Javi Recetas, cuya solvencia queda demostrada, ya que si pones hummus en google, sólo le gana la wikipedia. Nosotros lo hicimos todo igual, pero sin el perejil y con menos ajo, pero eso es una cuestión de manía personal sin ningún fundamento. Os escribo lo que hicimos a continuación, pero cualquiera de los enlaces de arriba os servirá igual o mejor.


viernes, 19 de abril de 2013

Pepe's famous carrot cake

Esta semana ha salido el sol y ha llegado el calorcito a las Españas, así que estamos todos medio histéricos con las lorzas acumuladas en los meses de frío, y medio país está a dieta, ha empezado a correr o las dos cosas. Pues nosotros al revés, hoy proponemos la mayor bestialidad calórica que ha pasado por aquí. Una de esas recetas de la señora granjera de la América profunda que igual te hace una colcha que te enseña a manejar un rifle de repetición. Una tartaza de las que te hacen comprender por qué la mortalidad asociada a la obesidad ha superado por primera vez a la asociada con el tabaco en USA. Una preparación que es una bomba de hidratos de carbono y grasazas de lacteos en toda regla. Sí, amiguitos, por mucho que en su título y en su interior lleve verdurita, no os hagáis ilusiones. Engorda y mucho. Como dijo alguien el otro día, con cosas como esta hay que pasar de la operación bikini a la operación burka. 

Pero una alegría al cuerpo hay que darse de vez en cuando. Y si estamos gordos (soy el primero en entonar el mea culpa), eso tiene más que ver con hábitos de vida poco saludables (incluida una mala alimentación en general) que con comerse un trozo de maravillosa carrot cake un día, una vez, en un cumpleaños, como hicimos nosotros el otro día. Al tratarse de una tarta de cumpleaños, no tengo una foto en condiciones del corte, así que tendréis que imaginaros lo bonito que queda. Porque queda espectacular, y está espectacular. Y no tiene más complicación que el momento de cortar el bizcocho por la mitad para rellenarlo. No es para tanto, pero podéis prescindir de este paso si no os veis con maña suficiente. Yo también empecé haciéndolas sin relleno, pero cuando te atreves la cosa mejora bastante, y los pequeños fallos son fáciles de disimular.

Y de ahí en adelante, el número de pisos es opcional. Las cantidades que aquí damos son para un sólo bizcocho, partido por la mitad y, por lo tanto, con tan solo una capa de relleno. Canónicamente, sin embargo, estas tartas son más altas, así que si queréis ganar el primer premio de la feria del condado, tendréis que hacer dos o más bizcochos y añadirle más pisos. Vosotros mismos.




viernes, 12 de abril de 2013

Blondie, con pistachos


Mientras escribía el título de esta entrada me estaba imaginando a Debby Harry, cantante de la ochentera  banda Blondie, cantando impertérrita Hearth of Glass (como podéis ver aquí). Hasta aquí todo normal, pero en mi imaginación, mientras coge el micro con una mano, con la otra va comiendo pistachos y escupiendo las cáscaras al suelo, dejando el escenario manga por hombro. Asociaciones de ideas algo bizarras, pues, hoy en El Tio Pep. No es que tenga yo noticia de incivismo por parte de Mrs Harry, no vayáis a pensar, más bien al contrario. Que los Blondie se volvieran a reunir con éxito en los noventa y mantuvieran el tipo con un tema como Maria es digno de admiración. Y encima me entero gracias a Google que hizo sus pinitos como actriz coprotagonizando esa marcianada de David Cronnembergh llamada Videodrome. Así que le pedimos perdón desde aquí a Debby, en el remoto caso de que lea estas líneas.

El caso es que la entrada de hoy no tienen nada que ver con la escena pop de décadas pasadas. Blondie, sencillamente, es como se le llama normalmente a un brownie (o especie de) hecho con chocolate blanco en lugar de negro. El resultado es, como podréis aventurar, mucho más suave, bastante dulce y con poco sabor a chocolate. "Para eso hago un brownie", pensaréis. No os falta razón, pero la textura de este bizcocho y la costrita crujiente que se le forma de verdad que merecen la pena. La receta es del libro de The Hummingbird Bakery del que os hablábamos aquí. Eso sí, los pistachos son cosecha propia. Yo intenté pelarlos escaldándolos (como se hace desde siempre con las almendras) y el resultado fue desastroso. Así que, hasta que encontremos algún truco más efectivo, los pondremos con piel (que no cáscaras, no confundir). Se agradecerán aportaciones en este sentido en la zona de comentarios.


viernes, 5 de abril de 2013

Guinness cheese-frosted (or not) cupcakes

O lo que es lo mismo, magdalenas de cerveza negra con cobertura de queso crema, o no. Pero no me negaréis que, ya que nos ponemos en plan cuqui-mono, no es más chuli dejar el título en inglés, osea. 

Ya sé que he despotricado contra la moda cupcakera en más de una ocasión, y sigo siendo un detractor de la pastelería que se come (solamente) por los ojos. Las tartas escultóricas que más parecen figuras de lladró que pasteles (que son, perdonadme la osadía, incomibles y ni siquiera son bonitos, en la mayoría de los casos) ocupan el primer puesto en mis manías. No puedo sino reconocer el mérito en horas de trabajo que llevan, pero no son cosas para comer sino para admirar. Y hacer pastelería en casa con productos químicos propios de la pastelería industrial me parece ya un despropósito del tamaño de la provincia de Cuenca ¡Abajo el fondant!

Bueno, dicho esto, os preguntaréis qué narices hago publicando una receta de cupcakes. En primer lugar, tienes que abrir una lata de cerveza negra para hacerlas, cosa que refuerza tu yo menos cursi porque solo usas la mitad, y algo tienes que hacer con el resto. Más allá del chascarrillo, esta masa de intenso sabor a cacao tiene una textura estupenda y está deliciosa. Para acabar de quitarnos el sentimiento de culpa, nuestro frosting no incluye mantequilla y le ponemos un copete más bien comedido, escaso para los adictos a la glucosa. También podemos prescindir de él, pero le da un toque muy especial, y el resultado es de un elegante blanco y negro que parece que en lugar de tomarte un pastelillo estés metido en una comedia sofisticada del hollywood clásico. 

La receta está más que documentada en la red, pero parece ser que la autoría se atribuye generalmente a la sin par, televisiva y británica Nigella Lawson. Yo tomé las proporciones de esta publicación del blog Mar entre fogones, y  lo único que hemos adaptado es el tiempo del horneado al tamaño pequeño de nuestros pasteles individuales, magadalenas, cupcakes o como queráis llamarlos.

martes, 2 de abril de 2013

Risotto verde de champiñones y espinacas

Parece un contrasentido que la primera receta de arroz de un bloguero alicantino sea un risotto, pero la razón es puramente práctica: todos por aquí tenemos impreso a fuego en la cabeza, el corazón y las papilas gustativas, ese arroz perfecto que suele coincidir con el de nuestro padre en un domingo de campo, nuestra abuela en aquellas reuniones familiares de mesa interminable o el chiringuito playero favorito de nuestras infancias, cuando podíamos pasarnos todo el día al sol sin crema protectora, pero era peligrosísimo bañarse hasta pasadas dos horas del último bocado. En suma, que con tal cúmulo de símbolos sagrados y nostalgias varias es muy difícil competir. Y no seré yo quien se atreva, que ya sabéis que estamos medio empezando en esto de los fogones y no es cuestión de ir por la blogosfera haciendo el ridículo.  Mucho mejor una receta extranjera para pegarse el pegote de arrocero y salir del paso con algo de dignidad. Así, si te dicen, por ejemplo: "Nene, este arroz está engachado", puedes responder: "Es que es así", y quedarte tan ancho. 

La fuente de nuestra receta es esta de  JaviRecetas, pero hemos añadido las espinacas y reducido la cantidad de arroz. Allí encontraréis, además, buenos consejos sobre el risotto y un enlace a la mejor manera de hacer un caldo de verduras. El risotto parece muy complicado, pero mi experiencia es que no tiene mayor secreto que prestarle un poco de atención y que el caldo sea bueno. Porque el caldo aquí lo es todo, ya que el arroz lo que hace es absorber todo su sabor. Yo seguí a pies juntillas las instrucciones que os enlazo arriba, pero le añadí también unas espinacas para potenciar el sabor y el color verdes del plato final. Y fue todo un éxito. Eso sí, quizás motivado por la ausencia de italianos en la mesa de ese día.