Hoy os traigo una receta de esas que da gusto hacerlas. El resultado es espectacular, con una textura densa pero esponjosa a la vez, con una cobertura crujiente que combina chocolate y avellanas, todo un clásico. Mi receta está tomada, con algunas variaciones personales (a saber: mi manía por sustituir la mantequilla por margarina, la no utilización del microondas para fundir chocolate, el grosor de la tarta, el molde circular...) de esta que os enlazo de recetas de rechupete, un sitio por el que es muy recomendable pasarse. Yo lo llamo “falso brownie” porque le ponemos levadura, y se supone que el verdadero no lleva y es, por tanto, algo más denso que este nuestro que, en realidad, no es nada más (y nada menos) que un bizcocho. El brownie verdadero está delicioso recién hecho y esta versión, sin embargo, está mejor si dejamos que la capa exterior solidifique durante 24 horas en el frigorífico.
Pero lo realmente excepcional de
esta receta es la experiencia de su preparación. Para empezar después de
hornear la masa se queda un aroma de chocolate por toda la casa que es el mejor
ambientador que existe. Por otro lado, pocas cosas hay más sensuales que el
momento de cubrir el resultado con la cobertura de chocolate negro, que gotea
lúbrica encima del bizcocho aún templado, sobre el que luego se extiende por si sola, lentamente, con el punto de espesor adecuado, con una elegancia que parece
ensayada. Con el intenso placer del que está haciendo algo prohibido, metes el
dedo en los restos que han quedado en el cazo, te lo llevas a la boca (o mejor
lo acercas a boca ajena, si tienes una a mano) y saboreas ese maravilloso fluido
aún caliente…el momento es casi erótico. Podeís prescindir del casi si
sois dos.
Ingredientes:
Para el bizcocho-ambientador:
- 200 g de margarina
- 200 g de chocolate negro "para postres"
- 350 g de harina de repostería
- 50 g de nueces
- 2 huevos
- 150 g de nata
- 275 g de azúcar
- 1 sobre de levadura química en polvo
- 2 cucharadas de postre de café soluble
- 200 g de chocolate "para postres"
- 150 g de margarina
- 50 g de avellanas picadas en grueso
- Enciende el horno y pon música.
- Trocea el chocolate y fúndelo junto con la margarina en un cazo a fuego ínfimo.
- Bate los huevos con el azúcar hasta que espumee.
- Tamiza en un bol harina y levadura, mezcla bien. Añade el café.
- Echa la mezcla de 2 sobre 4 y añade la nata. Bate bien. Agrega 3. Sigue batiendo.
- Coloca en un molde engrasado y enharinado. Añade las nueces por encima. Húndelas ligeramente.
- Hornea 45 min a 180º aproximadamente. Prueba pinchando el bizcocho con una brocheta (si sale casi limpia está hecho, en este caso si no se seca del todo mejor).
- Deja que se enfríe disfrutando del aroma. Desmoldalo.
- Funde la margarina y el chocolate de la cobertura en un cazo a fuego diminuto.
- Deja fluir la cobertura sobre el pastel y acaba espolvoreando las avellanas molidas. Enfría en la nevera.
No hay comentarios:
Publicar un comentario