domingo, 27 de octubre de 2013

Asalto de octubre: Tartar de salmón, con aguacate.

La foto da pena, pero está buenísimo

Sin saber muy bien ni como, ha vuelto a pasar un mes y aquí estamos otra vez, dispuestos a entrar a saco en la cocina de un bloguero, en este caso bloguera, a robar una receta y darle nuestro aire. Esta vez casi nos pilla el toro, y eso que hicimos la receta de este maravilloso tartar del blog Gastroadikta, de Anna Barri, hace ya bastante. El caso es que por aquel entonces (a primeros de mes) cometimos el error de sacarlo a la mesa antes de fotografiarlo. Aunque habíamos guardado el suficiente para montarlo más tarde y hacerle las fotos. El caso es que a los invitados de aquel día les gustó tanto que nos vimos casi obligados a sacar la reserva y ofrecérsela como buenos anfitriones. Y claro, nos quedamos sin foto. Contado así parece que fuera un fastidio, pero seguro que compartiréis conmigo, queridos compañeros asaltantes y lectores más o menos anónimos, que es una gran satisfacción que un plato preparado por ti te lo quiten de las manos entre exclamaciones de júbilo y muecas de placer (en esta parte he exagerado un poco el autobombo, pero bueno).

En cuanto al plato en si, al tartar original de Anna, que lo sacó de este de la web de nuestro gurú favorito, no le hemos hecho más variación que sustituir la mostaza a la antigua y el tabasco por mostaza de Dijon, y el uso de ese supuesto salmón salvaje congelado que venden en determinada cadena de supermercados que empieza por merca y acaba por dona. El resultado es espectacular. Y además es muy fácil porque basta con cortar en trozos pequeños todos los ingredientes.

Vamos, pues, a ponernos a ello.

viernes, 11 de octubre de 2013

Tarta de queso bocabajo, de melocotón.

O dicho de otra manera, más precisa pero también más pedante, "vasitos de melocotón agridulce con crema de mascarpone y crumble de galletas caramelizado", ¿a qué suena a restaurante de campanillas? Pero claro, los nombres largos no son lo nuestro, en El Tio Pep llevamos la humildad por bandera y preferimos resumir un poco más y decir las cosas de manera más sencilla para que en un par de palabras se entienda de qué va la cosa. Pues eso, una tarta de queso con base de galletas y cubierta de mermelada de melocotón, pero presentada puesta del revés en un vasito individual que queda la mar de resultón para una reunión de amigos o para terminar una cena especial. En este caso podéis ver en la foto la versión mini, pero se puede hacer una señora copa o un señor copón, según glotonería. Podéis, asimismo, cambiar la proporción de los componentes: más melocotón, como nosotros, o más quesazo, si no os preocupan demasiado las grasas que contiene. Que las contierne, todo hay que decirlo.

Dicho esto, ya veréis que es muy fácil, basta con batir y triturar. Recordad a vuestros invitados, eso sí, que hay que comerlo de forma transversal. En cada cucharada un poco de melocotón, que le da un toque ácido y refrescante, un poco de la untuosidad y dulzor de la crema de mascarpone y un poco del crujiente de las migas de galleta. La conjunción de todo eso en la boca es lo que convierte este postre en una auténtica delicia. La base de melocotón se parece peligrosamente al relleno de nuestra tarta Sacher, la crema de mascarpone al frosting de nuestra Carrot Cake, y la idea de caramelizar las migas de galleta la saqué de una receta parecida del blog The Chefather. Por cierto, ¿a que no sabéis quien es el dueño de ese blog? Pues pasad por allí a ver si lo averiguáis.

 Venga, vamos allá:

viernes, 4 de octubre de 2013

Pan de Calatrava, de horchata y fartons

"Això és or, xata!" (Jaume I el Conqueridor)
Queridos lectores, hemos llegado a octubre pero parece que al clima le ha dado por contradecirnos y estamos pasando una semana de calentura en Alicante de tal magnitud, que estamos pasando más calor ahora que en el mes de Julio. Así pues, esta que iba a ser una entrada del rollo nostalgia del verano, para rememorar como echamos de menos las vacaciones y el calorcillo se ha convertido en una entrada veraniega sin más. Para cuando hace calor, pues, nada más refrescante y mediterráneo que un buen vaso de horchata. Y para mojar, fartons, uno de esos maridajes perfectos e insuperables que nos ofrece la cocina tradicional. Y si es perfecto e insuperable,  os preguntaréis, ¿por qué íbamos a complicarnos la vida convirtiéndolo en otra cosa? Pues tenéis razón, pero al fin y al cabo esto es un blog de cocina, y tendremos que cocinar algo, digo yo.

Así que nosotros os presentamos hoy la horchata con fartons de siempre, pero cocinada en forma de pan de calatrava. Este postre algo viejuno, especie de mezcla de flan y pudding, que os puede valer para cerrar una comida temática valenciana, si es que existe tal cosa, o para aquellos que no pueden o no quieren tomar lácteos. Si queréis hacer vuestros propios horchata y fartons podéis usar, por ejemplo, la receta de hoy cocina Vivi, y de paso enteraros de la leyenda del nombre de esta típica bebida y comprender el pie de nuestra foto. Pero para esto de hoy nos bastamos con los del super, y usamos hasta el caramelo líquido envasado. La primera versión fue sin añadir azúcar y quedó un poco sosainas, así que le hemos añadido un poco de dulzor optativo en la lista de ingredientes.

¿Vamos allá?

domingo, 29 de septiembre de 2013

Asalto de septiembre: Macarrones Norma

Lo que viene siendo meterse en un berenjenal

Nunca he sabido exactamente qué aspecto tiene un campo plantado de berenjenas, pero siempre me lo he imaginado extraordinariamente frondoso, enmarañado y difícil de transitar. ¿Por qué si no iba la sabiduría popular a elegir justo esa plantación y no otra para referirse a meterse en un buen lío? Os podemos asegurar que habíamos pensado hace tiempo en esta receta de pasta con berenjenas para el reto asaltablogs de septiembre pero nos viene al pelo ahora que mezclar pasta y berenjenas es tendencia a raíz de las desafortunadas (por no decir impresentables) declaraciones de Guido Barilla sobre la no presencia de familias homosexuales en la publicidad de su marca. Dicho de otro modo, este señor se metió el otro día en un berenjenal de dimensiones monstruosas. Resumiendo, vino a decir que su pasta es solo para gente tradicional de toda la vida, que mariconadas las justas y que al que no le guste que se vaya a comprarle a otro. Según parece le están (estamos) haciendo bastante caso. A estas horas todavía no hay noticias de que Guido haya podido salir del bancal de berenjenas. Y ayer por la tarde la pasta de su marca estaba rebajada en Mercadona. ¿Coincidencia? No lo creo.

De cualquier forma, hoy venimos con esta receta de origen siciliano cuyo nombre homenajea a la ópera de Bellini y que es fruto de nuestro asalto al blog Cocina con Angi, que os recomendamos visitar porque además de tener recetas estupendas es muy agradable de ver y leer. Hemos cambiado un poco el procedimiento, mezclando la receta de Angi con esta de Giallo Zaferano, que es donde vamos nosotros a ver recetas de cocina italiana tradicional. En cuanto a la lista de ingredientes, no hemos tenido tiempo de buscar ricotta salata, así que hemos puesto mozzarella fresca, y la albahaca la hemos puesto de uno de esos tubitos de hierbas frescas envasadas en aceite que nos apetecía probar. Debo decir que ambas cosas fueron un acierto. La mozarella es suave y refrescante. La albahaca de tubo es muy superior a la seca de bote y es muy práctica, aunque lo mejor sigue siendo tener una planta en el balcón. 



Venga, basta de rollos, vamos a la receta:


viernes, 20 de septiembre de 2013

Tarta Sacher, más o menos.

Fotogénica sí es.

Como no todo puede ser chanza y cachondeíto, hoy nos toca lección de historia en EL TIO PEP. Y es que la cosa va de clásicos. Porque pocas ciudades europeas están tan unidas a ese apelativo como la ciudad de Viena, dónde hace más o menos doscientos años se inventó esta tarta que todos habréis oído nombrar y que hoy traemos aquí: LA SACHERTORTE (tarta Sacher). Una receta con nombre propio, con historia detrás y con un merecido prestigio. El cuento (wikipedia dixit) es más o menos así: En la Viena imperial de principios del siglo XIX, un príncipe poderoso quiere agasajar a un grupo de selectos invitados, y a uno de sus sirvientes, un joven aprendiz de repostero, deseoso de abrirse camino, se le ocurre colocar una fina capa de confitura de albaricoque entre dos planchas de bizcocho, y cubrirlas con una deliciosa cobertura de chocolate negro. Años después, el joven aprendiz se ha abierto camino y tiene su propio negocio, una tienda de vinos y delicatessen. Es entonces cuando un hijo suyo entra a trabajar en la prestigiosa confitería Demel, y empieza a preparar la receta de su padre, cosa que le encanta a sus jefes, los señores Demel. El muchacho, que ha heredado las ganas de medrar, acaba fundando su propia empresa, un coqueto hotel donde el postre estrella es, como no, su ya famosa tarta. Y claro, ya está el lío. A mediados del siglo XX la cosa llegó a pleito y los herederos de Demel y los de Sacher se pelearon por el derecho a utilizar el nombre, y la justicia dictaminó que el nombre es un poco de todos, pero que sólo los herederos de Sacher, que aún son los dueños del Hotel, podían llamar a su tarta "original sachertorte"

Esto no tiene mayor importancia más allá de la curiosidad histórica. El caso es que es una tarta muy rica y no demasiado complicada. Nosotros la hemos hecho nuestra, con un relleno de melocotón, que es lo que está acabando su temporada ahora mismo, un poco menos dulce y un poco menos fino de lo que sería adecuado en los salones vieneses, con trozos de melocotón y el regustillo refrescante y ácido del limón. Pero chica, Sissí, tampoco pasa nada si te encuentras un trozo de fruta y te toca (oh cielos) masticar un poquito. El relleno (no me atrevo a llamarlo confitura) está adaptado de nuestra receta de Tarta de Cerezas de Twin Peaks, y el resto de la receta está extraído de esta del siempre solvente blog Webos Fritos. Que nos perdone Herr Sacher!

Venga, vamos allá:

martes, 17 de septiembre de 2013

Dipeando que es gerundio (II): Tzatziki

¿Por qué lo llamarán Salsiqui?

Retomamos después de meses (sí, está claro, la constancia no es nuestra mayor virtud, ni la regularidad) la serie de salsas espesas especialmente adecuadas para presentar con unos aperitivos y quedar bien con un esfuerzo que tiende a cero. Si en la primera entrega nos decantábamos por el Hummus de garbanzos, que ya es casi un clásico, hoy nos vamos a Grecia para presentar este Tzatziki, que seguramente podría horrorizar a nuestros amigos griegos, como a nosotros nos horrorizan las paellas que se ven por el mundo. Aunque bien pensado, bastante les ha llovido encima a los pobres como para preocuparse porque un español al otro lado del mismo continente y de la misma crisis se equivoque con los ingredientes o las proporciones de una salsa suya. En todo caso, espero no ser asaltado en sueños por vengativas señoras vestidas de negro gritando "croña que croña!!!!". Y por favor, que me perdonen el recurso al tópico los griegos y griegas que puedan leer esto. 

El caso es que hacen falta sólo cuatro cosas para hacer esta receta refrescante y potente a la vez, aunque algunas recetas añaden hierbas y especias. La diferencia la marca la proporción de ingredientes y el nivel de triturado de los mismos. Para un dipeo, nos conviene que haya bastante pepino y que esté bastante grueso, así que nosotros tiramos de mortero y no de batidora, pero si os gusta más finolis, vosotros mismos. Lo más importante, sea como sea, es sacarle la mayor cantidad de agua posible al pepino antes de incorporarlo a la salsa. Aquí tenéis nuestro método pero hay muchos otros. La verdad es que nos quedó genial.  El tzatziki combina a la perfección con los típicos bastoncitos de verduras crudas o con chips de bolsa para los irredentos procalóricos. Pero eso sí, la mejor forma de tomarlo es con triangulitos de pan de pita, como explican en el blog  Hoy cocino yo. Venga, basta de teoría y vamos a ponernos.


sábado, 31 de agosto de 2013

Asalto de agosto: Croquetas de pavo y nueces, con curry


¿Monumento a la croqueta?

La verdadera belleza está en el interior

La croqueta es una de las cumbres gastronómicas de la cocina del día a día. Una combinación nada sencilla, si nos fijamos, de técnicas y procesos culinarios. Primero hay que hacer el sofrito, ligarlo con una bechamel, dejar la masa enfriar, porcionarla, empanarla, freírla...es decir, hacen falta muchas conexiones neuronales o muchos milenios de perfeccionamiento para inventar algo así. El símbolo perfecto de la civilización humana es, pues, la croqueta. Y es que todo esto culmina en un bocado que, cuando está bien hecho, es verdaderamente insuperable. Nosotros les tenemos especial cariño, como habréis notado con nuestro exagerado elogio, y a pesar de eso sólo habíamos publicado una receta croquetil, esta de croquetas de calabacín que por cierto está de plena temporada. 

Así pues, después de mucho husmear en el blog de Vivi Martínez, Hoy cocina Vivi, que tiene docenas de buenas recetas, nos decidimos a robarle las croquetas estas tan buenas que hoy os presentamos. Una perfecta combinación de fiambre de pavo, nueces y curry. Nosotros sólo le hemos aumentado la cantidad de pavo, por lo demás la receta es igual a la robada. Para los despistados, estamos en la tercera edición de El Asalta Blogs, un divertido reto mensual que nos lleva a toda una horda de blogueros a saquear todos a la vez a uno de nosotros. Lo pasamos teta, se aprende un montón y se conoce gente estupenda. Todo gracias a su inventora y Alma Mater, Conchy del blog Gastroandalusí.

Vamos a ponernos, que tenemos para un rato, pero es fácil:

viernes, 23 de agosto de 2013

Bizcochos en cadena, especiados

Hace muchos años que existen las cartas en cadena. Había una que alguna vez llegó a casa, en la que tenías que enviar una peseta (sólo valían rubias) a quince personas diferentes con una carta igual a la recibida, avisando que si no hacías lo propio mil desgracias se abatirían sobre ti. Una cosa así te dejaba mal cuerpo para una semana, porque o bien sucumbías al "por si acaso" y fastidiabas a quince personas, o bien te quedabas con el runrún del "a ver si" hasta que pasados unos días veías que la desgracia no venía a por ti y respirabas tranquilo. Pues bien, eso se ha adaptado a las nuevas tecnologías en forma de mail, estado de facebook, mensaje de whassapp y todo aquello en lo que la tontuna humana pueda meter el hocico. Perezón, vamos.

Esta cadena de hoy, sin embargo, es mucho más simpática. Alguien te regala un vasito con un engrudo y una receta de cocina, se supone que es una porción de masa madre centenaria de un convento de Sevilla, el de las Carmelitas Descalzas, para hacer bizcochos celestiales que además dan suerte. A mi me pasó el vasito Mar, del blog amanoyamaquina, que os recomendamos visitar, y la verdad es que no pude resistirme a aceptarlo. Sin embargo, mi natural escéptico me hizo dudar enseguida. Y seguro que a vosotros también. Me diréis que esta masa madre no debe ser muy activa, dado que debemos ayudarla con levadura química, y tendréis razón, que tantos días de inactividad no hay fermento que los resista, y seguramente acertaréis, que las Carmelitas Descalzas de Sevilla se dedican a la encuadernación y a los bordados y no a la repostería (según su web en la que no se menciona su ya famosa masa madre). el caso es que huele a falso, de acuerdo, pero el proceso es divertido, y el resultado tiene un toque muy especial. Nosotros Nuestra conclusión (y conste que no hemos investigado a fondo) es que merece la pena hacerlo. Por si alguna vez os llega alguien con el vasito, aquí tenéis nuestra receta, cuya mayor innovación fue hacerla en moldes individuales y especiarla con gengibre, nuez moscada y vainilla.

lunes, 12 de agosto de 2013

Espinacas en su jugo



Este verano está siendo un buen verano, aunque hoy volvemos al (otro) trabajo y no podemos evitar un cierto halo de tristeza post-vacacional. Pero esta semana pasada hemos vivido importantes y alegres acontecimientos familiares (hemos dado la bienvenida a un nuevo miembro, que nos ha convertido en El Tio Pep al cuadrado) y hemos celebrado un curioso evento gastronómico (una comida del alto imperio romano muy bien documentada de la que os hablaremos un día de estos). Unos baños de Mediterráneo por aquí, unas cerves en buena compañía por allá, unos bailoteos en cierto festival, una barbacoa entre amigos algún domingo que otro...en fin, que ya paro, porque esto corre el riesgo de convertirse en "otro despreocupado y falsamente optimista anuncio veraniego de cerveza". Pero entre estas y otras cosas, el balance de lo que llevamos de verano no puede ser sino muy positivo.

Volvemos, pues, con energías renovadas en mitad del tórrido mes de agosto con esta receta sencilla y resultona, verdulera total, sana, sabrosa y más fácil imposible. Mejor no os la puedo vender. En esta época que lo último que apetece es meterse largas horas en la cocina, un plato que se hace en veinte minutos, y si compras las espinacas de bolsa ya limpias y troceadas, en quince. Estas espinacas, que podrían haber sido perfectamente acelgas, se llevan comiendo en mi casa de toda la vida, porque además son ideales para que los niños no renieguen de comer verduras. Y para los jóvenes adultos "despreocupados y falsamente optimistas" también son una buena opción de lunes, un contrapunto ideal para un finde de excesos, aunque os va a apetecer mojar toneladas de pan en ese jugo maravilloso que dejan. 

Bueno, ¿vamos al tema? 

miércoles, 31 de julio de 2013

Asalto de Julio: Twin Peaks Cherry Pie

Ya sabréis que nos encanta la tele. Esto ahora está muy bien decirlo, da como prestigio, siempre que circunscribamos nuestra afición a un puñado de productos de primera fila que han conformado lo que se ha dado en llamar "la edad de oro de la ficción televisiva". Antes no era así, salvo honrosas excepciones. Pues bien, hoy nos detenemos en una de esas excepciones. Todo este fenómeno que ha explotado ahora tuvo un antecedente muy claro allá por los primeros años noventa. Una chica aparecía muerta, envuelta en plástico, junto a un río, en una gélida mañana de algún lugar del noroeste de Estados Unidos. Sólo esa especie de resplandor que la envolvía, la música cadenciosa de Angelo Badalamenti, un par de escenas, alguien decía "she's Laura, Laura Palmer"...y ya sabías que eso era otra cosa, que estabas ante algo nuevo que iba a cambiar tu forma de ver las series. El invento se llamaba Twin Peaks y tenía la firma, claro, del visionario de lo raruno, el señor David Lynch.

Y ahí, en esa serie impresionante, había un café y en el café servían, en palabras del agente Cooper, del FBI, la mejor tarta de cerezas del mundo. Con todos estos antecedentes, y siendo de naturaleza tan teléfaga como somos, no es de extrañar que al ir a asaltar el blog de este mes, que se llama Con las zarpas en la masa (ya sabéis que participamos en el divetido reto "el asaltablogs"), nos enamoráramos a primera vista de una receta que se llamaba "Twin Peaks Cherry Pie". Nos fuimos corriendo a hacernos con un deshuesador y nos pusimos a ello. Son muchas las variantes de esta receta que hay por el mundo blogueril, pero debemos decir que esta en particular es una maravilla en cuanto al sabor del relleno y la textura de la masa, aunque manejarla puede convertirse en un infierno.  Os avisamos que a nosotros la masa se nos volvió ingobernable, muy quebradiza, y que al desmoldarla se nos quebró aún más, dejando un resultado no muy aparente, aunque pudimos salvar los muebles y hacer unas fotos más o menos dignas. Pero todo eso se olvida al primer bocado, porque no había probado algo mejor en mucho pero que mucho tiempo, y la opinión es unánime en todo aquel que la prueba. Así pues, merece la pena la tinta que se suda al intentar montarla y luego desmoldarla en condiciones. Nosotros hemos aumentado un poco las cantidades y tiempos porque nuestro molde es más grande, pero en esencia la receta es la misma que la original. ¿Queréis verla?

jueves, 25 de julio de 2013

Escabeche de pollo y nuestro primer vídeo


Estar de vacaciones y estrenar teléfono al mismo tiempo es algo que a alguien como yo le puede costar muchas horas de perder el tiempo toqueteando el nuevo aparatejo hasta sacarle todo, o casi todo, su jugo. Y claro, no íbamos a dejar en el olvido nuestras obras de arte, así que hoy inauguramos nueva sección en EL TIO PEP con nuestra primera vídeo receta. A ver qué os parece. Sí, ya sé que la calidad es pésima, que la iluminación es pobre, que se ven sombras por todos lados y algunas cosas más que os dejo descubrir a vosotros. Pero lo he pasado muy bien intentando colocar con algo de solidez el móvil en el armario alto de la cocina, con dos brochetas, grabando las piezas e intentando darles algo de coherencia en el montaje. Sed benévolos, que es el primero. Espero pasar, como en nuestra tierna infancia de la EGB, del Necesita Mejorar de ahora al Progresa Adecuadamente de futuras ediciones.

La receta es un refrescante escabeche de pollo, sacado del primer libro de Mikel López Iturriaga, que a su vez había publicado en Ondakin, el blog de El Comidista antes de ser El Comidista. Nosotros le hemos añadido la ensalada de melocotón como acompañamiento para rebajar el sabor a vinagre. Venga, vamos allá, empieza la sesión:  



viernes, 5 de julio de 2013

Magdalenas de almendra, cacao y girasol

Sería un poco pretencioso por nuestra parte decir que hemos encontrado la magdalena de chocolate definitiva, pero sí os diré que al menso es la definitiva de las que nosotros somos capaces de inventar basándonos en nuestro viejo conocido el bizcocho 1,2,3. En esta ocasión hemos mantenido la fórmula de medir los ingredientes con el envase del yogur, pero no es 1,2, 3, sino más bien 1, 2, 1,1,1'5.

Comprenderéis que este galimatías queda un poco raro como nombre de una receta, por mucho que nos hubiera gustado plantearlo como homenaje a la ópera prima de George Lucas. Así que lo nombraremos magdalena y lo apellidaremos con la lista de ingredientes. Vayamos por partes: el cacao en polvo (si es de una determinada marca de la vecina localidad de Villajoyosa mejor que mejor) se está conviertiendo en uno de mis ingredientes favoritos para chocolatear cualquier cosa repostera. Como está desengrasado y desazucarado es una bomba de sabor que apenas afecta, en mi opinión, a las proporciones de otros ingredientes como el azúcar o el aceite. De la almendra molida poco tenemos que decir, ya sabéis que nos encanta, la hemos puesto en dulce y en salado, y volverá a aparecer más veces. Hoy le da un toque estupendo a nuestras magdalenas. Y el aceite de girasol, al ser más suave, no se nota en el sabor, así que por una vez nos apeamos de la defensa a ultranza de la oliva. Y para rematar, confesamos este pecadillo añadiendo unas pipas que nos gustaron por su toque salado y crujiente. Vamos, que con todo este batiburrillo, nos salieron muy bien y fueron un gran éxito. Si fue talento o casualidad, lo dirán los siguientes intentos. Yo me inclino más por lo segundo. Ya os contaré.

domingo, 30 de junio de 2013

Tabulé fruto de un asalto


La vida definitivamente está hecha de casualidades, o bien podemos llamarlo destino, o bien es que Dios, como dijo Einstein, juega a los dados con el Universo. No es que hayamos vuelto a ver el principio de Magnolia, la fabulosa película de Paul Thomas Anderson, que también. En esta ocasión, lo que nos ha llevado a reflexionar en plan cuántico es una simple sémola de trigo. Os cuento: llevábamos tiempo queriendo preparar un tabulé, porque hay uno en particular que nos gusta mucho y queríamos imitarlo. Se trata del que hacen a veces para el menú del día del Pikadura café, en la Explanada de Alicante. No me preocupa hacerles publicidad porque son amiguetes, pero no me acababa de atrever a pedirles la receta, así que se fue quedando en la lista de pendientes y casi la había olvidado.

Pero un buen día de finales de primavera, una simpática bloguera granadina, Conchi, del blog Gastro andalusí, pensó dinamizar la red cocinillas del país con un reto llamado el asaltablogs, al que nos apuntamos sin dudarlo porque nos pareció una idea fantástica. Se trata de que todos asaltemos a la vez un blog, le robemos una receta y la publiquemos el mismo día, a la misma hora. ¿No es una idea brillante? Como EL TIO PEP está hecho de robos perpetrados con más o menos acierto, no podíamos resistirnos a participar. 

Mientras tanto, o mejor dicho unos meses antes, en la hermosa región de Murcia, un simpático bloguero llamado Raúl bajó un día a la tienda del señor árabe de su barrio a comprar cus cus y se volvió a casa con una receta de tabulé y unas mezclas de especias muy especiales. De la primera hizo un remix con sus primeras pretensiones, le salió buena y la publicó en su blog. El blog se llama Contigo en la playa, y es el blog que casualmente fue elegido por Conchi para ser el primer asaltado. Total, que mucho tiempo después yo he conseguido imitar e incluso superar mi tabulé favorito gracias a la cósmica unión de una bloguera granadina, un bloguero murciano y un señor árabe que a saber qué avatares habrá vivido hasta llegar a la huerta del Segura. ¿No es apasionante? Para que luego digan que el destino no existe, aunque sea escondido en un bol de ensalada.

Pues sí, aquí está el fruto de nuestro asalto, procedente de esta receta de Tabulé del blog de Raúl. Aparte de la presentación hecha con idea de ser originales, no tiene mayores cambios.Os recomiendo, eso sí, que os paséis por Contigo en la playa, porque todas sus recetas son fantásticas y muy sencillas, y el sitio es agradable de ver y de leer, con un toque vintage, como de película de Eric Rohmer (no sé si es casual la referencia a su film Pauline en la playa, pero yo lo meto por si cuela). También es una pasada el blog de la organizadora de todo este tinglado, Gastro Andalusí, a la que agradecemos desde aquí la dedicación y el currele que se ha pegado.