domingo, 24 de noviembre de 2013

Asalto de noviembre: Duelo de cremas, zanahoria Vs guisantes

La Navidad ya está a la vuelta de la esquina. Esto, dicho así, parece sólo un tópico más de los de toda la vida, pero este año se vuelve inquietante, como de película de terror, por culpa del fallido (por decirlo suavemente) anuncio de la lotería, que ha cambiado al señor calvo que ya era como de casa por unas figuras alquiladas al museo de cera de cinco estrellazas de la canción de nuestro país. Vamos, que si lo que está a la vuelta de la esquina es Raphael con el soniquete a lo Freddy Krueger y la cara a lo Jack Nicholson en El resplandor, es como para salir corriendo. El anuncio, eso sí, ha tenido sus análisis, sus miles de parodias y su estrellato en redes sociales. Para no ser menos, nosotros lanzamos nuestra propia teoría: Creemos que tiene una clave en plan conspirativo. Fijaos bien: Un cántabro, una madrileña, dos andaluces y en el centro una catalana, destrozando juntos, en público y con cruel ensañamiento una canción del rey del rock (You are always on my mind, popularizada por Elvis). ¿Nos están diciendo que la única solución para la unidad de España es que se derroque a la monarquía? ¿Que la capital de la República resultante debería estar en Barcelona? ¿Que no pegamos ni con cola pero estamos condenados a permanecer juntos? Puede ser. También puede que nos hayan colado un homenaje a aquellos que odian la Navidad o que todo sea un castigo kármico a un creativo que se burló este verano de la paella de Love of Lesbian. Ahí os dejo, amigos, elementos para el debate. 

Bueno, el caso es que, embrollos mentales frikis aparte, mientras llega la Navidad con sus empachos, sus horteradas y también, no lo vamos a negar, con sus cosas buenas, nosotros seguimos con los asaltos de cada último domingo del mes, aquel divertido reto que creó la sin par Conxy, del blog Gastroandalusí. Esta vez, para celebrar que es el sexto asalto (medio año ya!), nos hemos puesto espléndidos y hemos asaltado no una, sino dos recetas, y aquí os traemos dos cremitas de verdura que nos encajan a la perfección en nuestra recién creada etiqueta de los lunes verdes. Porque son sanas y ricas, entran fenomenal bien calentitas con estos fríos y su colorido le quita el monday blues al más tristón de la oficina. Este mes tocaba expoliar al fantástico blog rossgastronómica y aquí tenéis las versiones originales de su crema de zanahorias y su crema de guisantes. Nosotros las hemos adaptado a la preparación sin maquinita (bueno, hemos usado una batidora de vaso) y les hemos dado un toque de curry y de tomillo, además de algún que otro cambio de ingredientes. Me gusta que son dos métodos que os pueden servir para cualquier verdura, la crema en crudo y la crema con sofrito previo. Elegid la que queráis o combinad ambas, que quedan muy bien juntas.

Venga, basta de rollos, que hemos venido a cocinar:


lunes, 18 de noviembre de 2013

Ensalada templada de brócoli al vapor

¡Qué verde era mi valle!
Toda la vida de Dios (y de Facebook) se ha dicho que los lunes son un rollo. Volver al trabajo tras el fin de semana y tener cinco duros días por delante es como ver unas larga condena frente a ti (ojo, encima dando gracias de tener un trabajo) Si venimos de cometer algún festivo exceso, nos arrepentiremos el lunes nada más vernos en el espejo, por la mañana. Y eso convierte el lunes, también, en un día de buenos propósitos, inicios de dietas y salidas a correr. Todo muy deprimente. Eso sí, para compensar, se dice que si no fuera por los lunes no sabríamos lo chulos que son los viernes. También se ha escuchado decir que los fines de semana están sobrevalorados, porque a juzgar por el careto que traemos el lunes, nos sientan bastante mal a todos. Sea como sea, nosotros nos hemos puesto a equilibrar nuestro karma (y nuestra dieta, de paso) y hemos creado los lunes verdes para compensar nuestros viernes dulces. Pero mucho ojo: no queremos tomárnoslo como un castigo por nuestra glotonería y golosonería, sino como una oportunidad para reconocer que los vegetales, además de saludables y ligeros, son una fuente maravillosa de experiencias culinarias. Están muy ricos, siempre que nos salgamos un poco de la acelga demasiado hervida y la lechuga iceberg. Hoy, para empezar, vuelve el brocoli, que ya ha pasado por aquí en crema y con gratinado. Hoy viene al vapor, en ensalada y con una sabrosa vinagreta de sésamo tostado. Veréis como está de vicio.

Venga, a verdulear!     


viernes, 15 de noviembre de 2013

Tarta de calabaza a la (norte)americana



En una de las películas emblemáticas de nuestra infancia, unos niños adoptaban a un feo pero entrañable extraterrestre al que mantenían escondido de la peligrosas miradas de los adultos y otros poderes más oscuros, como por ejemplo los chicos del gobierno. En aquella peli, que los nacidos antes de 1980 ya habrán adivinado, el único momento en el que el pobre extraterrestre podía salir con normalidad a la calle era el 31 de octubre haciéndose pasar por un niño disfrazado en busca de caramelos. Esa fue, queridos amigos, la primera vez que recuerdo haber tenido noticia de una fiesta típicamente americana llamada halloween. Ahora, treinta y tantos años después, aunque me sorprende cómo se ha extendido su celebración en nuestro país, me da la risa cuando algunos de mis contemporáneos se rasgan las vestiduras por algo que consideran una peligrosa novedad que viene a acabar con nuestra esencia. Pero claro, es que hay gente para todo. 

Todo esto venía porque hoy nos hemos dejado llevar por el colonialismo cultural yanqui y hemos preparado esta típicamente americana tarta de calabaza. Luego resulta que, aunque la calabaza es la reina de halloween y una de las reinas del otoño, esta tarta es típica de acción de gracias (otra fiesta americana que hemos visto mil veces en cine y tv pero que (aún) no hemos adoptado). Sea como sea, está espectacular de buena, y aunque nosotros la hemos adaptado un poco reduciendo drásticamente la cantidad de azúcar y de especias, la receta está sacada de este libro que ya comentamos.  Tomaos un rato para asar la calabaza en lugar de hervirla y para hacer vosotros mismos la masa quebrada, que se notará mucho en la calidad resultante.

Here we go!

viernes, 8 de noviembre de 2013

Magdalenas de yogur, con crujiente de nuez

Esta semana, me perdonaréis, el viernes dulce me iba a salir más bien amargo, porque lo que me pide el cuerpo es ponerme a despotricar sobre la decisión de cerrar la televisión autonómica valenciana que ha tomado nuestro presidente, el muy honorable Alberto Fabra. Sólo quiero que quede constancia de mi total repulsa a la medida y a la forma de tomarla, y mi apoyo a los trabajadores de RTVV, tanto a los que fueron marginados durante años, a los expulsados en el último y declarado nulo ERE como a los que están redimiéndose en los últimos días sacando adelante una información por fin digna en la que todos los valencianos podamos sentirnos representados. Os ha costado mucho, compañeros, pero es verdad que el miedo y la caspa cuestan mucho de eliminar. Os damos la bienvenida al lado de los justos y los dignos. Puede que canal 9 esté ganando batallas. La pena es que, como el Cid, lo haga después de muerto. 

Ya sé que este no es el foro para esto, ya que aquí venimos a a pasar un rato distendido y no queremos tampoco estropear nuestro tono ligero y algo despreocupado, del que estamos tan orgullosos. Así que ya paro. Si queréis más información, podéis entrar aquí, aquí o aquí, o buscar en twitter el hashtag #rtvvnoestanca

Pues eso, como aquí venimos principalmente a cocinar y a comer, hoy traemos una nueva versión de nuestro bizcocho automático 1,2,3. Ya sabéis, aquel que se hace con un yogur y tomando las medidas con el vaso del mismo. Esta vez viene presentado en forma de magdalenas y con una costra crujiente hecha de nueces y azúcar moreno. La verdad es que son deliciosas. Sobre todo, la relación dificultad-resultado es inmejorable. Y el rato que te pasas batiendo, si lo haces a mano, te ayuda mucho a liberar tensiones y a rebajar los niveles de mala leche que te producen noticias como la que hoy tratamos. Le pusimos una pizca de jengibre y le quitamos la ralladura de limón de nuestra receta original. Pero os animo a echarle imaginación al asunto, ya que es una receta que admite mucho las variaciones que queráis hacerle. Unas innovaciones salen mejor que otras, pero malas nunca están.


Vamos con ello? 

domingo, 27 de octubre de 2013

Asalto de octubre: Tartar de salmón, con aguacate.

La foto da pena, pero está buenísimo

Sin saber muy bien ni como, ha vuelto a pasar un mes y aquí estamos otra vez, dispuestos a entrar a saco en la cocina de un bloguero, en este caso bloguera, a robar una receta y darle nuestro aire. Esta vez casi nos pilla el toro, y eso que hicimos la receta de este maravilloso tartar del blog Gastroadikta, de Anna Barri, hace ya bastante. El caso es que por aquel entonces (a primeros de mes) cometimos el error de sacarlo a la mesa antes de fotografiarlo. Aunque habíamos guardado el suficiente para montarlo más tarde y hacerle las fotos. El caso es que a los invitados de aquel día les gustó tanto que nos vimos casi obligados a sacar la reserva y ofrecérsela como buenos anfitriones. Y claro, nos quedamos sin foto. Contado así parece que fuera un fastidio, pero seguro que compartiréis conmigo, queridos compañeros asaltantes y lectores más o menos anónimos, que es una gran satisfacción que un plato preparado por ti te lo quiten de las manos entre exclamaciones de júbilo y muecas de placer (en esta parte he exagerado un poco el autobombo, pero bueno).

En cuanto al plato en si, al tartar original de Anna, que lo sacó de este de la web de nuestro gurú favorito, no le hemos hecho más variación que sustituir la mostaza a la antigua y el tabasco por mostaza de Dijon, y el uso de ese supuesto salmón salvaje congelado que venden en determinada cadena de supermercados que empieza por merca y acaba por dona. El resultado es espectacular. Y además es muy fácil porque basta con cortar en trozos pequeños todos los ingredientes.

Vamos, pues, a ponernos a ello.

viernes, 11 de octubre de 2013

Tarta de queso bocabajo, de melocotón.

O dicho de otra manera, más precisa pero también más pedante, "vasitos de melocotón agridulce con crema de mascarpone y crumble de galletas caramelizado", ¿a qué suena a restaurante de campanillas? Pero claro, los nombres largos no son lo nuestro, en El Tio Pep llevamos la humildad por bandera y preferimos resumir un poco más y decir las cosas de manera más sencilla para que en un par de palabras se entienda de qué va la cosa. Pues eso, una tarta de queso con base de galletas y cubierta de mermelada de melocotón, pero presentada puesta del revés en un vasito individual que queda la mar de resultón para una reunión de amigos o para terminar una cena especial. En este caso podéis ver en la foto la versión mini, pero se puede hacer una señora copa o un señor copón, según glotonería. Podéis, asimismo, cambiar la proporción de los componentes: más melocotón, como nosotros, o más quesazo, si no os preocupan demasiado las grasas que contiene. Que las contierne, todo hay que decirlo.

Dicho esto, ya veréis que es muy fácil, basta con batir y triturar. Recordad a vuestros invitados, eso sí, que hay que comerlo de forma transversal. En cada cucharada un poco de melocotón, que le da un toque ácido y refrescante, un poco de la untuosidad y dulzor de la crema de mascarpone y un poco del crujiente de las migas de galleta. La conjunción de todo eso en la boca es lo que convierte este postre en una auténtica delicia. La base de melocotón se parece peligrosamente al relleno de nuestra tarta Sacher, la crema de mascarpone al frosting de nuestra Carrot Cake, y la idea de caramelizar las migas de galleta la saqué de una receta parecida del blog The Chefather. Por cierto, ¿a que no sabéis quien es el dueño de ese blog? Pues pasad por allí a ver si lo averiguáis.

 Venga, vamos allá:

viernes, 4 de octubre de 2013

Pan de Calatrava, de horchata y fartons

"Això és or, xata!" (Jaume I el Conqueridor)
Queridos lectores, hemos llegado a octubre pero parece que al clima le ha dado por contradecirnos y estamos pasando una semana de calentura en Alicante de tal magnitud, que estamos pasando más calor ahora que en el mes de Julio. Así pues, esta que iba a ser una entrada del rollo nostalgia del verano, para rememorar como echamos de menos las vacaciones y el calorcillo se ha convertido en una entrada veraniega sin más. Para cuando hace calor, pues, nada más refrescante y mediterráneo que un buen vaso de horchata. Y para mojar, fartons, uno de esos maridajes perfectos e insuperables que nos ofrece la cocina tradicional. Y si es perfecto e insuperable,  os preguntaréis, ¿por qué íbamos a complicarnos la vida convirtiéndolo en otra cosa? Pues tenéis razón, pero al fin y al cabo esto es un blog de cocina, y tendremos que cocinar algo, digo yo.

Así que nosotros os presentamos hoy la horchata con fartons de siempre, pero cocinada en forma de pan de calatrava. Este postre algo viejuno, especie de mezcla de flan y pudding, que os puede valer para cerrar una comida temática valenciana, si es que existe tal cosa, o para aquellos que no pueden o no quieren tomar lácteos. Si queréis hacer vuestros propios horchata y fartons podéis usar, por ejemplo, la receta de hoy cocina Vivi, y de paso enteraros de la leyenda del nombre de esta típica bebida y comprender el pie de nuestra foto. Pero para esto de hoy nos bastamos con los del super, y usamos hasta el caramelo líquido envasado. La primera versión fue sin añadir azúcar y quedó un poco sosainas, así que le hemos añadido un poco de dulzor optativo en la lista de ingredientes.

¿Vamos allá?

domingo, 29 de septiembre de 2013

Asalto de septiembre: Macarrones Norma

Lo que viene siendo meterse en un berenjenal

Nunca he sabido exactamente qué aspecto tiene un campo plantado de berenjenas, pero siempre me lo he imaginado extraordinariamente frondoso, enmarañado y difícil de transitar. ¿Por qué si no iba la sabiduría popular a elegir justo esa plantación y no otra para referirse a meterse en un buen lío? Os podemos asegurar que habíamos pensado hace tiempo en esta receta de pasta con berenjenas para el reto asaltablogs de septiembre pero nos viene al pelo ahora que mezclar pasta y berenjenas es tendencia a raíz de las desafortunadas (por no decir impresentables) declaraciones de Guido Barilla sobre la no presencia de familias homosexuales en la publicidad de su marca. Dicho de otro modo, este señor se metió el otro día en un berenjenal de dimensiones monstruosas. Resumiendo, vino a decir que su pasta es solo para gente tradicional de toda la vida, que mariconadas las justas y que al que no le guste que se vaya a comprarle a otro. Según parece le están (estamos) haciendo bastante caso. A estas horas todavía no hay noticias de que Guido haya podido salir del bancal de berenjenas. Y ayer por la tarde la pasta de su marca estaba rebajada en Mercadona. ¿Coincidencia? No lo creo.

De cualquier forma, hoy venimos con esta receta de origen siciliano cuyo nombre homenajea a la ópera de Bellini y que es fruto de nuestro asalto al blog Cocina con Angi, que os recomendamos visitar porque además de tener recetas estupendas es muy agradable de ver y leer. Hemos cambiado un poco el procedimiento, mezclando la receta de Angi con esta de Giallo Zaferano, que es donde vamos nosotros a ver recetas de cocina italiana tradicional. En cuanto a la lista de ingredientes, no hemos tenido tiempo de buscar ricotta salata, así que hemos puesto mozzarella fresca, y la albahaca la hemos puesto de uno de esos tubitos de hierbas frescas envasadas en aceite que nos apetecía probar. Debo decir que ambas cosas fueron un acierto. La mozarella es suave y refrescante. La albahaca de tubo es muy superior a la seca de bote y es muy práctica, aunque lo mejor sigue siendo tener una planta en el balcón. 



Venga, basta de rollos, vamos a la receta:


viernes, 20 de septiembre de 2013

Tarta Sacher, más o menos.

Fotogénica sí es.

Como no todo puede ser chanza y cachondeíto, hoy nos toca lección de historia en EL TIO PEP. Y es que la cosa va de clásicos. Porque pocas ciudades europeas están tan unidas a ese apelativo como la ciudad de Viena, dónde hace más o menos doscientos años se inventó esta tarta que todos habréis oído nombrar y que hoy traemos aquí: LA SACHERTORTE (tarta Sacher). Una receta con nombre propio, con historia detrás y con un merecido prestigio. El cuento (wikipedia dixit) es más o menos así: En la Viena imperial de principios del siglo XIX, un príncipe poderoso quiere agasajar a un grupo de selectos invitados, y a uno de sus sirvientes, un joven aprendiz de repostero, deseoso de abrirse camino, se le ocurre colocar una fina capa de confitura de albaricoque entre dos planchas de bizcocho, y cubrirlas con una deliciosa cobertura de chocolate negro. Años después, el joven aprendiz se ha abierto camino y tiene su propio negocio, una tienda de vinos y delicatessen. Es entonces cuando un hijo suyo entra a trabajar en la prestigiosa confitería Demel, y empieza a preparar la receta de su padre, cosa que le encanta a sus jefes, los señores Demel. El muchacho, que ha heredado las ganas de medrar, acaba fundando su propia empresa, un coqueto hotel donde el postre estrella es, como no, su ya famosa tarta. Y claro, ya está el lío. A mediados del siglo XX la cosa llegó a pleito y los herederos de Demel y los de Sacher se pelearon por el derecho a utilizar el nombre, y la justicia dictaminó que el nombre es un poco de todos, pero que sólo los herederos de Sacher, que aún son los dueños del Hotel, podían llamar a su tarta "original sachertorte"

Esto no tiene mayor importancia más allá de la curiosidad histórica. El caso es que es una tarta muy rica y no demasiado complicada. Nosotros la hemos hecho nuestra, con un relleno de melocotón, que es lo que está acabando su temporada ahora mismo, un poco menos dulce y un poco menos fino de lo que sería adecuado en los salones vieneses, con trozos de melocotón y el regustillo refrescante y ácido del limón. Pero chica, Sissí, tampoco pasa nada si te encuentras un trozo de fruta y te toca (oh cielos) masticar un poquito. El relleno (no me atrevo a llamarlo confitura) está adaptado de nuestra receta de Tarta de Cerezas de Twin Peaks, y el resto de la receta está extraído de esta del siempre solvente blog Webos Fritos. Que nos perdone Herr Sacher!

Venga, vamos allá:

martes, 17 de septiembre de 2013

Dipeando que es gerundio (II): Tzatziki

¿Por qué lo llamarán Salsiqui?

Retomamos después de meses (sí, está claro, la constancia no es nuestra mayor virtud, ni la regularidad) la serie de salsas espesas especialmente adecuadas para presentar con unos aperitivos y quedar bien con un esfuerzo que tiende a cero. Si en la primera entrega nos decantábamos por el Hummus de garbanzos, que ya es casi un clásico, hoy nos vamos a Grecia para presentar este Tzatziki, que seguramente podría horrorizar a nuestros amigos griegos, como a nosotros nos horrorizan las paellas que se ven por el mundo. Aunque bien pensado, bastante les ha llovido encima a los pobres como para preocuparse porque un español al otro lado del mismo continente y de la misma crisis se equivoque con los ingredientes o las proporciones de una salsa suya. En todo caso, espero no ser asaltado en sueños por vengativas señoras vestidas de negro gritando "croña que croña!!!!". Y por favor, que me perdonen el recurso al tópico los griegos y griegas que puedan leer esto. 

El caso es que hacen falta sólo cuatro cosas para hacer esta receta refrescante y potente a la vez, aunque algunas recetas añaden hierbas y especias. La diferencia la marca la proporción de ingredientes y el nivel de triturado de los mismos. Para un dipeo, nos conviene que haya bastante pepino y que esté bastante grueso, así que nosotros tiramos de mortero y no de batidora, pero si os gusta más finolis, vosotros mismos. Lo más importante, sea como sea, es sacarle la mayor cantidad de agua posible al pepino antes de incorporarlo a la salsa. Aquí tenéis nuestro método pero hay muchos otros. La verdad es que nos quedó genial.  El tzatziki combina a la perfección con los típicos bastoncitos de verduras crudas o con chips de bolsa para los irredentos procalóricos. Pero eso sí, la mejor forma de tomarlo es con triangulitos de pan de pita, como explican en el blog  Hoy cocino yo. Venga, basta de teoría y vamos a ponernos.


sábado, 31 de agosto de 2013

Asalto de agosto: Croquetas de pavo y nueces, con curry


¿Monumento a la croqueta?

La verdadera belleza está en el interior

La croqueta es una de las cumbres gastronómicas de la cocina del día a día. Una combinación nada sencilla, si nos fijamos, de técnicas y procesos culinarios. Primero hay que hacer el sofrito, ligarlo con una bechamel, dejar la masa enfriar, porcionarla, empanarla, freírla...es decir, hacen falta muchas conexiones neuronales o muchos milenios de perfeccionamiento para inventar algo así. El símbolo perfecto de la civilización humana es, pues, la croqueta. Y es que todo esto culmina en un bocado que, cuando está bien hecho, es verdaderamente insuperable. Nosotros les tenemos especial cariño, como habréis notado con nuestro exagerado elogio, y a pesar de eso sólo habíamos publicado una receta croquetil, esta de croquetas de calabacín que por cierto está de plena temporada. 

Así pues, después de mucho husmear en el blog de Vivi Martínez, Hoy cocina Vivi, que tiene docenas de buenas recetas, nos decidimos a robarle las croquetas estas tan buenas que hoy os presentamos. Una perfecta combinación de fiambre de pavo, nueces y curry. Nosotros sólo le hemos aumentado la cantidad de pavo, por lo demás la receta es igual a la robada. Para los despistados, estamos en la tercera edición de El Asalta Blogs, un divertido reto mensual que nos lleva a toda una horda de blogueros a saquear todos a la vez a uno de nosotros. Lo pasamos teta, se aprende un montón y se conoce gente estupenda. Todo gracias a su inventora y Alma Mater, Conchy del blog Gastroandalusí.

Vamos a ponernos, que tenemos para un rato, pero es fácil:

viernes, 23 de agosto de 2013

Bizcochos en cadena, especiados

Hace muchos años que existen las cartas en cadena. Había una que alguna vez llegó a casa, en la que tenías que enviar una peseta (sólo valían rubias) a quince personas diferentes con una carta igual a la recibida, avisando que si no hacías lo propio mil desgracias se abatirían sobre ti. Una cosa así te dejaba mal cuerpo para una semana, porque o bien sucumbías al "por si acaso" y fastidiabas a quince personas, o bien te quedabas con el runrún del "a ver si" hasta que pasados unos días veías que la desgracia no venía a por ti y respirabas tranquilo. Pues bien, eso se ha adaptado a las nuevas tecnologías en forma de mail, estado de facebook, mensaje de whassapp y todo aquello en lo que la tontuna humana pueda meter el hocico. Perezón, vamos.

Esta cadena de hoy, sin embargo, es mucho más simpática. Alguien te regala un vasito con un engrudo y una receta de cocina, se supone que es una porción de masa madre centenaria de un convento de Sevilla, el de las Carmelitas Descalzas, para hacer bizcochos celestiales que además dan suerte. A mi me pasó el vasito Mar, del blog amanoyamaquina, que os recomendamos visitar, y la verdad es que no pude resistirme a aceptarlo. Sin embargo, mi natural escéptico me hizo dudar enseguida. Y seguro que a vosotros también. Me diréis que esta masa madre no debe ser muy activa, dado que debemos ayudarla con levadura química, y tendréis razón, que tantos días de inactividad no hay fermento que los resista, y seguramente acertaréis, que las Carmelitas Descalzas de Sevilla se dedican a la encuadernación y a los bordados y no a la repostería (según su web en la que no se menciona su ya famosa masa madre). el caso es que huele a falso, de acuerdo, pero el proceso es divertido, y el resultado tiene un toque muy especial. Nosotros Nuestra conclusión (y conste que no hemos investigado a fondo) es que merece la pena hacerlo. Por si alguna vez os llega alguien con el vasito, aquí tenéis nuestra receta, cuya mayor innovación fue hacerla en moldes individuales y especiarla con gengibre, nuez moscada y vainilla.

lunes, 12 de agosto de 2013

Espinacas en su jugo



Este verano está siendo un buen verano, aunque hoy volvemos al (otro) trabajo y no podemos evitar un cierto halo de tristeza post-vacacional. Pero esta semana pasada hemos vivido importantes y alegres acontecimientos familiares (hemos dado la bienvenida a un nuevo miembro, que nos ha convertido en El Tio Pep al cuadrado) y hemos celebrado un curioso evento gastronómico (una comida del alto imperio romano muy bien documentada de la que os hablaremos un día de estos). Unos baños de Mediterráneo por aquí, unas cerves en buena compañía por allá, unos bailoteos en cierto festival, una barbacoa entre amigos algún domingo que otro...en fin, que ya paro, porque esto corre el riesgo de convertirse en "otro despreocupado y falsamente optimista anuncio veraniego de cerveza". Pero entre estas y otras cosas, el balance de lo que llevamos de verano no puede ser sino muy positivo.

Volvemos, pues, con energías renovadas en mitad del tórrido mes de agosto con esta receta sencilla y resultona, verdulera total, sana, sabrosa y más fácil imposible. Mejor no os la puedo vender. En esta época que lo último que apetece es meterse largas horas en la cocina, un plato que se hace en veinte minutos, y si compras las espinacas de bolsa ya limpias y troceadas, en quince. Estas espinacas, que podrían haber sido perfectamente acelgas, se llevan comiendo en mi casa de toda la vida, porque además son ideales para que los niños no renieguen de comer verduras. Y para los jóvenes adultos "despreocupados y falsamente optimistas" también son una buena opción de lunes, un contrapunto ideal para un finde de excesos, aunque os va a apetecer mojar toneladas de pan en ese jugo maravilloso que dejan. 

Bueno, ¿vamos al tema?