Rollitos de vino


Hoy es nochebuena. Seguramente estemos todos a estas horas metidos en las cocinas preparando la cena familiar. Una de las más bonitas del año, dirán los idealistas. Una de las más estresantes, pensarán los cínicos. El común de los mortales nos situamos en un saludable punto medio de las dos tendencias y hacemos lo posible por pasar estos días lo más rápido posible y disfrutando tanto como podamos. Pero sin querer todos caemos en algunos excesos hipercalóricos y consumistas que añaden un punto de contradicicón y, si me apuráis, de inmoralidad, a unas celebraciones que acentúan las diferencias entre los que lo tienen todo, los que tenemos algo y los que tienen poco o nada, cuando en esencia deberían ser todo lo contrario. Pero siempre nos quedarán las películas de Frank Capra para reconciliarnos, aunque sea durante hora y media, con el espíritu navideño.

Nosotros, después del sermoncillo y para acabar de demostrar que somos pura contradicción, contribuimos a la bacanal con la última receta de pastas típicas de este año. Unos maravillosos rollitos de vino, hermanos pequeños de los roscos de todos los surtidos de polvorones, que están presentes en mis recuerdos navideños desde que tengo uso de razón. Los he dejado para el final porque quizás sean mis favoritos. De textura seca, lo más sorprendente es que no llevan azúcar en la masa, sino por fuera, cruda, en forma de rebozado, cosa que me parece casi una audacia de cocina de vanguardia. Una pasta sin dulce, casi insípida, con azúcar aparte, que se convierte en una delicia cuando todo se mezcla en la boca, al masticarlo. Maridadlo con una buena mistela de la Marina Alta y no podréis tomar sólo uno, por muchos langostinos o piezas de carne que llevéis engullidos.



Pues nada, vamos a ponernos a amasar.

Ingredientes (para unas 3 docenas)

125 ml de vino blanco
125 ml de aceite
125 gr. de manteca de cerdo blanca
1 pareja de sobres de refresco (uno blanco y uno azul)
400 gr. de harina
Azúcar

Preparación

1. Enciende el horno a 200º y pon música.
2. Coloca papel de hornear en la placa del horno.
3. En un bol coloca la manteca a temperatura ambiente. Añade el aceite y el vino y mezcla bien.
4 Añade la harina y los refrescos. Amasa hasta que esté todo bien unido.
5. Coge una porción de masa del tamaño de una nuez y forma una bola.
6. Con las manos aceitadas, forma una tira cilíndrica y únela por los extremos. O bien, achata un poco la bola y hazle un agujero en el centro del tamaño de un dedo.
7. Ve colocando los rollitos en la placa del horno, con cierta separación, porque crecen.
8. Hornea unos 15 minutos a 180º hasta que cojan un poco de color pero con ojo de no pasarte.
9. Nada más sacarlos del horno, en caliente, rebózalos en azúcar.
10. Ya sólo queda disfrutarlos.

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