La coca es una receta muy típica de nuestra tierra, con un carácter muy mediterráneo. De una u otra manera, se pueden rastrear preparaciones parecidas desde la pizza italiana a la pastela marroquí, pasando por la absolutamente maravillosa "coca amb tonyina" que es tradición comerse en Alicante la noche del 21 de junio para dar comienzo a la fiesta de "les fogueres de Sant Joan". Esa coca amb tonyina (tonyina significa atún, para los monolingües) es una maravillosa masa aromatizada con anís, rellena de un sofrito de atún en salazón y cebolla. Algo que, si está bien hecho, te reconcilia con el género humano en el instante del primer bocado. Sublime, de verdad. De cara a Junio intentaremos imitarla, ya veremos si conseguimos siquiera acercarnos.
Esta coca no tiene nada que ver con la nuestra de hoy, que también lleva atún, pero en aceite, y no va cubierta, sino abierta. Es más modesta, pero también está muy buena. Es una típica coca de masa de pan (poco más o menos), que por aquí se hace con casi cualquier cobertura. Puede ser de verduras, añadir embutidos, sardinas saladas (quizás la versión más típica), o llevar un entreverado de morcilla o manteca roja (versiones tan supercalóricas que dicen que inspiraron el pan élfico del camino a Tolkien). Hoy, atún y cebolla, combinación ganadora, con un añadido de pimiento rojo, que le aporta carácter. La especie de mini marinado que hemos hecho con las verduras, es de cosecha propia, pero queda bien. La receta de la masa es de mi hermano, que no en vano vive en el epicentro de la coca alicantina (por mal que suene) que es nuestra vecina localidad de Agost. Y está tomada del blog de su mujer, cosillas de pasilda, que ya os hemos recomendado en alguna ocasión.









